En un mundo progresivamente automatizado, donde los trabajos y las tareas dependen cada vez más de la tecnología y la robótica, las soft skills, (o habilidades blandas), emergen como la nueva condición en alza en los procesos de selección laboral. Se trata de unas habilidades que antaño considerábamos menores y no se situaban al mismo nivel que las hard skills, (o habilidades duras).

Por este motivo, aptitudes como la gestión del tiempo, la resolución de conflictos o la gestión del estrés no lograban captar la misma atención que el número de posgrados o másters que habíamos cursado a lo largo de nuestra carrera académica. En un currículum vitae, todo lo que se pudiese demostrar negro sobre blanco prevalecía sobre lo que se encontraba entre líneas.

Pero la actualidad ha acortado la brecha entre las hard skills y las soft skills hasta tal punto que ambas se consideran por igual para elegir el candidato idóneo. Así queda reflejado en un gran número de estudios, como por ejemplo el realizado por World Economic Forum, en el que se concluye que en menos de dos años “un tercio del conjunto de habilidades necesarias para la mayoría de las ocupaciones va a estar compuesto por aptitudes que hoy no son consideradas importantes en esos trabajos”, con lo cual lo duro se derrite mientas lo blando cristaliza. Prima la base que obtienes de las soft skills por encima de lo efímero que supone hoy en día todo lo que agrupan las hard skills. ¡Bienvenidos a la modernidad líquida!

Releer a Zygmunt Bauman nos será de gran ayuda: “¿Qué significa ser flexible? Significa que no estés ligado a nada para siempre, sino listo para cambiar la sintonía, la mente, y adaptarte a las situaciones en cualquier momento que sea necesario. Esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua. Y esto está por todas partes”.

gráficoDada la tendencia del mercado laboral, es importante que leamos con acierto sus múltiples mutaciones y nos adaptemos con perseverancia a su particular metodología. Un ejercicio en el que nuestras habilidades blandas intervendrán de manera significativa, motivo por el cual son cada vez más consideradas en un mundo tan flotante como es el de las tecnologías de la información (TIC). La gráfica confeccionada por Spiceworks –en el estudio “2017 Tech Career Outlook”– evidencia que se encuentran entre las habilidades más destacadas para los profesionales del sector, juntamente con “Conocimiento en seguridad” y “Networking”.

Debemos, pues, diseñar nuestras candidaturas a un puesto de trabajo atendiendo a este cambio de paradigma. Porque los reclutadores que nos vamos a encontrar en las entrevistas son un nuevo espécimen de Blade Runner, con un fin diametralmente opuesto; en la época de la robótica, buscan los candidatos más humanos. Y debido a este cambio de perspectiva sus preguntas no estarán pensadas para averiguar qué sabemos sino para descifrar quiénes somos.