En 1948, la primera Asamblea Mundial de la Salud propuso que se estableciera un «Día Mundial de la Salud» para conmemorar la fundación de la Organización Mundial de la Salud (de ahora en adelante, OMS), y desde 1950 se viene celebrando cada 7 de abril.

Además de las múltiples iniciativas que se llevan a cabo por parte de diferentes organismos, también encontramos, en el ámbito laboral, una gran multitud de empresas que adoptan medidas concretas con el fin de favorecer la salud de todos/as sus empleados/as.

Así, poco a poco, este día se ha convertido en un altavoz para promover distintos programas de bienestar laboral por parte de las empresas que no solo tienen un impacto positivo en la salud de sus empleados/as, sino que también pueden generar un aumento significativo en el compromiso, la cohesión y la productividad general del equipo. Esto es, en definitiva, lo que llamamos salud laboral.

¿Qué es la salud laboral?

Podemos definir la salud laboral como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Así, este concepto abraza la completa satisfacción y realización de todas las personas en su puesto de trabajo. Para conseguir una completa salud laboral se pueden distinguir dos factores elementales sobre los que focalizarse:

Factor psicológico. Se preocupa de la adecuación del candidato/a a las tareas específicas que va a desarrollar en su día a día. Tal es la importancia de este paso para que la persona se sienta plenamente feliz que si se realiza de manera incorrecta todo lo que prosigue caerá en saco roto.

Factor físico. Disponer de un entorno laboral seguro, higiénico y con las herramientas necesarias para facilitar el trabajo que se deba llevar a cabo en cada área específica.

Una vez descritos los dos conceptos base, uno psicológico y otro físico, conviene reconocer los cinco puntos que determinan la salud laboral des del punto de vista del trabajador.

¿Cómo se evalúa la salud laboral de un trabajador/a?

  • La motivación por las tareas que tiene que realizar. Es mucho más fácil sentirse bien en un trabajo que te guste que en uno que no te guste para nada.
  • La valoración que tienen sus compañeros y sus superiores de su trabajo. Según ellos, si son más valorados positivamente, su productividad incrementará.
  • La relación con los demás miembros de la empresa, tanto con los superiores como con los otros trabajadores. Estar bien con todos y no tener complicaciones permite estar más tranquilos y relajados en el día a día.
  • La situación económica, ya que la estabilidad laboral es uno de los aspectos que más afecta psicológicamente.
  • Los horarios, según si son más o menos flexibles.

A partir del conocimiento y seguimiento de estos datos, que se acaban convirtiendo en el termómetro emocional de la empresa, se interviene con un conjunto de medidas que influyen positivamente en cada uno de los puntos anteriores, y en consecuencia determinan la felicidad de los empleados.

Así es como se popularizaron actividades dentro y fuera del entorno laboral, como por ejemplo concursos, celebraciones de días específicos o ligas de fútbol entre compañeros, con el fin de mejorar la relación entre todos y lograr una plena salud laboral. Por ello es importante tener en cuenta que, aunque este día debe seguir marcado en nuestro calendario, la salud laboral es algo que debemos cuidar durante los 365 días del año.

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