La tecnología BIM aporta grandes beneficios en la disciplina del Facility Management y permite tomar decisiones estratégicas. En este sentido, BIM se convierte en una fuente de información y de conocimiento sobre el inventario de equipos y de espacios.

Building Information Modeling, conocido por las siglas en inglés BIM, es una metodología de trabajo integral y colaborativa para la gestión de un proyecto de construcción. Se trata de un proceso de generación y gestión de datos de un edificio durante todo su ciclo de vida. Es decir, su objetivo principal es centralizar toda la información del proyecto, de manera que sea accesible para todos sus agentes.

Esta metodología de trabajo representa una importante mejora en el campo de la gestión de infraestructuras, ya que, con su uso, las compañías ahorran tiempo y recursos en todas sus fases, incluyendo conceptualización, construcción y mantenimiento.

Esta metodología ha cobrado mucha importancia en los últimos años. Incluso la Unión Europea ha fomentado, entre sus estados miembros, el uso de BIM para proyectos que requieren de una dotación económica pública.

La digitalización que comporta el uso de BIM permite tener un conocimiento global e integrado del proyecto, ya que incorpora planos, modelados, gráficas de costes y toda aquella documentación generada.

Además, como fuente de información precisa y coordinada, BIM puede ser aprovechada para optimizar múltiples procesos y tareas.

BIM y Facility Management

De un tiempo a esta parte el Facility Management se ha posicionado como una de las disciplinas más importantes para dar soporte a las organizaciones en todo aquello relativo a la gestión y funcionamiento de sus inmuebles, así como a los servicios que llevan asociados. En este sentido, la tecnología BIM aporta grandes beneficios durante la fase de explotación de una infraestructura, que es la más costosa, ya que la compañía podrá disponer de:

  • Conocimiento sobre el total del inventario de equipos y de espacios.
  • Conocimiento sobre el total del inventario del edificio. 
  • Capacidad de validación del modelo a seguir cumpliendo con la normativa. 
  • Información de calidad para toma de decisiones. 
  • Conocimiento estratégico del edificio a gestionar.
  • Localización visual de posibles incidencias. 
  • Mayor eficiencia del personal de mantenimiento.

Es imprescindible que las herramientas tecnológicas con las que un Facility Manager trabaja cumplan con los requerimientos del mercado. Por todo esto, hoy en día, es necesario que ésta tenga capacidad de integrarse con BIM, y ofrezca información estratégica a partir de todos los datos aportados por el edificio para:

  • Obtener planes de mantenimiento
  • Identificar la ubicación de activos, aunque estos no sean visibles en la obra acabada
  • Guiar a los operarios hacia los elementos que requieren de mantenimiento, ya sea el legal / preventivo o correctivo.
  • Integrar alertas en servicio de activos 
  • Mantenimiento de los activos e infraestructuras

Así, de nuevo, la tecnología permitirá a las compañías pasar de la información a la acción estratégica.

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