BIM (Building Information Modeling) es una metodología de trabajo integral para la construcción. Se trata de un proceso de generación y gestión de datos de un edificio durante todo su ciclo de vida. Esta metodología de trabajo representa una importante mejora en el campo de la gestión de infraestructuras, ya que, con su uso, las compañías ahorran tiempo y recursos en todas las fases, incluyendo la de mantenimiento.

De hecho, esta metodología ha cobrado tanta importancia que, según se especifica en la Directiva 2014 / 24 / UE sobre Contratación Pública de la Unión Europea (EUPPD), todos los estados miembros pueden y deben fomentar, especificar o exigir el uso de BIM para proyectos que requieran de una dotación económica pública.

En países nórdicos y anglosajones el uso del BIM ya es obligatorio. En España la previsión es que haya un uso obligatorio de BIM en licitaciones públicas de edificación a partir de diciembre del 2018, y en licitaciones públicas de infraestructuras a partir de julio de 2019.

BIM y Facility Management

Como ya hemos comentado alguna vez en este blog, durante los últimos años el Facility Management se ha posicionado como una de las disciplinas más importantes para dar soporte a las organizaciones en todo aquello relativo a la gestión y funcionamiento de sus inmuebles, así como a los servicios que llevan asociados. En este sentido, la tecnología BIM aporta grandes beneficios durante la fase de explotación de una infraestructura, que es la más costosa, ya que la compañía podrá disponer de:

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  • Conocimiento sobre el total del inventario de equipos y de espacios.
  • Conocimiento sobre el total del inventario del edificio. 
  • Capacidad de validación del modelo a seguir cumpliendo con la normativa. 
  • Información de calidad para toma de decisiones. 
  • Conocimiento estratégico del edificio a gestionar.
  • Localización visual de posibles incidencias. 
  • Mayor eficiencia del personal de mantenimiento.

 

Es por ello que es muy importante elegir la herramienta adecuada de Facility Management. Como ya hablamos hace unos días, es imprescindible que las herramientas tecnológicas con las que un Facility Manager trabaja cumplan con los requerimientos del mercado. Así, hoy en día, una de las más importantes es que ésta tenga capacidad de integrarse con BIM,  y que sea capaz de sacar el máximo de información estratégica de todos los datos aportados por el edificio para:

  • Obtener planes de mantenimiento
  • Identificar la ubicación de activos, aunque estos no sean visibles en la obra acabada
  • Guiar a los operarios hacia los elementos que requieren de mantenimiento, ya sea el legal / preventivo o correctivo.
  • Integrar alertas en servicio de activos 
  • Mantenimiento de los activos e infraestructuras

Así, de nuevo, la tecnología permitirá a las compañías pasar de la información a la acción estratégica.

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