La tecnología cada vez adquiere más importancia en la lucha contra el crimen. La vigilancia de seguridad a través de cámaras inteligentes ha supuesto un paso agigantado en vistas a erradicar la delincuencia.

El CCTV (Circuito cerrado de televisión) juega un papel crucial en la seguridad pública. Este sistema está compuesto por cámaras de vigilancia conectadas a uno o más monitores de vídeo que reproducen las imágenes que se graban. Se instala tanto dentro como fuera de los edificios y está diseñado para inspeccionar diferentes lugares y las personas que en ellos se encuentran. Incluye visión nocturna, operaciones asistidas por ordenador y detección de movimiento, que facilita al sistema ponerse en estado de alerta cuando algo se mueve delante de las cámaras.

A pesar de las grandes ventajas que ha supuesto este sistema en materia de seguridad, los expertos apuntan que las ventajas del CCTV estándar han quedado desfasadas. La imagen que estas cámaras ofrecen suele ser en blanco y negro y de baja calidad, cosa que imposibilita la identificación real de individuos ni permite su utilización como prueba ante los tribunales. Se trata por lo tanto de un sistema insuficiente que solo permite a los usuarios mirar imágenes archivadas después de que haya ocurrido un incidente.

Por ese motivo, empresas y fabricantes están desarrollando softwares más inteligentes aplicados al CCTV que permitan a los profesionales de seguridad acceder a funciones mucho más amplias. Estas mejorías incluyen análisis de vídeo, detección de incidentes en tiempo real y análisis posteriores, combinados con reconocimiento facial, donde la cámara puede escanear las caras de los transeúntes y detectar personas de su interés. Varias compañías ya ofrecen estos servicios, como IBM o 3M. Parece ser que este avance en reconocimiento facial es solo el comienzo. Hay quienes apuntan que en un futuro cercano las cámaras serán capaces de capturar números de matrículas, proporcionar ubicaciones por sí solas, o detectar armas de fuego ocultas.

En esta misma línea el Ministerio de Industria, Energía y Turismo del Gobierno de España, liderado por el Commissariat à l’énergie atomique et aux énergies alternatives (CEA) y más de 40 entidades de diferentes países, con la participación de SII Concatel, pusieron en marcha el proyecto Cognitive and Perceptive Camera Systems (COPCAMS). El proyecto se basa en los avances más recientes en plataformas de computación embebidas para el diseño, prototipado y testeo de un sistema de visión artificial a gran escala. Los objetivos de COPCAMS son: explotar las capacidades de una nueva plataforma multicore (STHORM de STMicroelectronics) para ofrecer una nueva generación de dispositivos asociados a la visión artificial (cámaras inteligentes, gateways), capaces de extraer información relevante de las imágenes capturadas y reaccionar de forma autónoma al entorno interoperando a gran escala de forma distribuida.

Aplicaciones del nuevo CCTV

Las ventajas del CCTV avanzado han sido probadas en algunas ciudades con beneficios notables. El pasado septiembre de este mismo año, el gobierno local de Moscú empezó a implementar el sistema de reconocimiento facial en la red de cámaras CCTV de toda la ciudad. El software, llamado FindFace, se nutre de las 160.000 cámaras alojadas en la ciudad, detectando caras a tiempo real y comparándolas con bases de datos policiales. Existen, sin embargo, escépticos que apuntan a una invasión clara de la privacidad ; sin embargo, hay que añadir que este tipo de reconocimiento facial busca rostros conocidos bajo demanda policial y está controlado por los funcionarios del gobierno. Desde su implementación, este sistema ha propiciado seis arrestos criminales.

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En EEUU, el cofundador y CEO de Taser, Rick Smith, empresa dedicada a la creación de productos para seguridad pública y privada, declaró los beneficios que supondría invertir en el desarrollo de CCTV avanzados: “En un ataque terrorista, la transmisión en vivo y el análisis de vídeo en tiempo real podrían ser sumamente útiles”, dice Smith. Taser, conocida por sus pistolas paralizantes y, cada vez más, por sus soluciones de cámaras corporales, planteó la idea de cámaras que puedan reconocer sospechosos, en 2009. En esta línea, la compañía anunció que había adquirido Dextro, una startup con experiencia en inteligencia artificial. Su software se usará primero para ayudar a la policía a hacer frente a la gran cantidad de vídeo grabado que poseen: a través de algoritmos, Dextro puede detectar objetos y escenas en vídeos, etiquetarlos automáticamente y detectar comportamientos sospechosos, recopilando evidencias. También puede desenfocar caras para que el vídeo pueda ser revelado al público.

Gracias a la tecnología las ciudades avanzan para convertirse en lugares más seguros. De este modo, la tecnología adquiere el rol de arma pasiva, disuadiendo a aquellos que pretenden delinquir.

 

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