Un estudio conducido por McKinsey&Company, refleja que en 2030 los perfiles más demandados serán aquellos que cuenten con habilidades tecnológicas, sociales y emocionales, por encima de las habilidades más tradicionales. En la era de la automatización y la digitalización del trabajo, el empleado deberá aportar valor añadido a la empresa. ¿Cómo se adaptarán a ello los trabajadores y las organizaciones?

La inteligencia Artificial y la automatización de procesos están suponiendo un cambio en la manera de entender el trabajo y las organizaciones. Así lo afirma el estudio llevado a cabo por McKinsey&Company. La necesidad de algunas habilidades, tales como habilidades tecnológicas, sociales y emocionales, aumentará, desbancando a aquellas habilidades que se nos exigían antaño, habilidades físicas y manuales. Estos cambios requerirán que los trabajadores profundicen las habilidades que ya poseen, y/o adquieran otras nuevas. Las empresas también necesitarán replantearse cómo se organiza el trabajo dentro de sus organizaciones.

El estudio se ha llevado a cabo en 5 países europeos: Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido, y en EEUU, teniendo en cuenta el impacto empresarial de la tecnología en cada uno de ellos, y poniendo especial atención a las habilidades básicas que más se premian hoy en día.

¿Cómo cambiará la demanda de habilidades con la automatización?

Según el estudio, la demanda de habilidades tecnológicas ha estado creciendo desde el año 2000, se aceleró en 2016 y experimentará un aumento aún mayor entre 2018 y 2030. El aumento en la necesidad de habilidades sociales y emocionales se acelerará de manera similar. Por el contrario, disminuirá la necesidad tanto de habilidades cognitivas básicas como de habilidades físicas y manuales.

Todas las habilidades tecnológicas, tanto avanzadas como básicas, experimentarán un crecimiento sustancial de la demanda. Esto se producirá porque las tecnologías avanzadas requieren personas que entiendan cómo funcionan y qué puedan innovar, desarrollar y adaptar.

En 2030, el tiempo dedicado a usar habilidades tecnológicas avanzadas aumentará en un 50% en los Estados Unidos y en un 41% en Europa. Aun así, el estudio también refleja que las personas con estas habilidades serán una minoría, por lo que se requerirá formación complementaria.

¿Cómo se adaptarán las organizaciones?

Para aprovechar al máximo las nuevas tecnologías, las empresas deberán reorganizar sus estructuras corporativas y sus enfoques para trabajar. Ese cambio requerirá procesos comerciales rediseñados y un nuevo enfoque en el talento que tienen y el talento que necesitan.

El estudio sugiere que las organizaciones cambiarán en cinco áreas clave: mentalidad, configuración organizacional, asignación de actividades laborales, composición de la fuerza de trabajo y recursos humanos. Una clave para el éxito futuro de las empresas será proporcionar opciones de aprendizaje continuo e inculcar una cultura de aprendizaje permanente en toda la organización. Así, la gran mayoría de las empresas encuestadas clasificaron este cambio cultural como el cambio más necesario para desarrollar la fuerza de trabajo del futuro.

Las empresas encuestadas afirmaron que la introducción de formas de trabajo más ágiles (agile methodology) será un cambio prioritario. A diferencia de las jerarquías tradicionales, que están diseñadas principalmente para la estabilidad, las organizaciones ágiles están diseñadas para fomentar el dinamismo. Por lo general, consisten en una red de equipos que se caracterizan por el aprendizaje rápido y los ciclos rápidos de decisión.

Las empresas deberán elegir entre los siguientes cinco tipos de acciones principales a medida que construyen su fuerza de trabajo futura:

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  • Reentrenamiento: Reentrenar implica elevar la capacidad de los empleados actuales enseñándoles habilidades nuevas o diferentes y contratando empleados de nivel inicial con el objetivo de capacitarlos en las nuevas habilidades necesarias. Estas acciones aseguran que el conocimiento funcional interno, la experiencia y la comprensión de la cultura de la empresa se preservan a medida que los empleados adquieren las habilidades que necesitan. Una opción clave para las empresas sería optar por seguir una capacitación usando recursos internos y programas adaptados a la empresa o, por lo contrario, asociarse con una institución educativa que proporcione oportunidades de aprendizaje externo para los empleados. Los datos del estudio apuntan a que las empresas planean centrar los esfuerzos de reentrenamiento en las habilidades que se consideran de importancia estratégica para la empresa, tales como habilidades y programación de TI avanzada, pensamiento crítico y resolución de problemas.
  • Redistribución: Las empresas pueden redistribuir a los trabajadores con habilidades específicas para hacer un mejor uso de la capacidad de habilidades ya disponible para ellos. Pueden hacerlo desglosando las tareas dentro de un trabajo y luego volviéndolas a formar de diferentes maneras, trasladando partes de la fuerza de trabajo a otras tareas que son de mayor importancia o a otras entidades, o rediseñando procesos de trabajo. En el estudio de McKensey, el 55% de líderes de compañía encuestados afirmaron que moverían lateralmente a más personas a roles diferentes o nuevos.
Business People Handshake Greeting Deal at work.

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  • Contratación: La contratación de personas o equipos completos de personas que dispongan de las habilidades requeridas por la empresa es otra opción, aunque la escasez de perfiles especializados en el mercado es un hecho al que podrían enfrentarse todas las empresas. El costo total de la contratación puede ser menor que algunas de las otras opciones, incluido el reciclaje, según las habilidades necesarias. Para tener éxito en la contratación de talentos clave, las empresas deben ofrecer una cultura atractiva y beneficios. Las nuevas herramientas digitales pueden mejorar enormemente la capacidad de obtener, evaluar y reclutar nuevos talentos. La contratación puede darse directamente desde el departamento de Recursos Humanos de la empresa, o a través de la contratación de compañías externas, especializadas en la búsqueda de perfiles tecnológicos más especializados.

Las nuevas tecnologías aportarán numerosos beneficios en forma de mayor productividad, pero esta mejora pasará indiscutiblemente por un cambio de mentalidad en el seno de las organizaciones, que cada vez más necesitarán perfiles tecnológicos que les ayuden a sacar el mayor partido de la tecnología. Tanto trabajadores como empresas deberán optar por la formación para seguir creciendo y avanzando de la mano.

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