Dada la creciente importancia y relevancia que el consumo sostenible tiene en la sociedad hoy en día, la demanda de mercado en cuanto a herramientas para medir y gestionar consumos energéticos se ha multiplicado. Así, las empresas y todo tipo de entidades demandan, cada vez más, herramientas que les ayuden a gestionar sus consumos, tanto para optimizar sus costes, como para cumplir con las normativas que se exigen a nivel europeo.

Por tanto, uno de los objetivos fundamentales para una óptima gestión de infraestructuras es disponer de una herramienta de gestión de infraestructuras que sea capaz de responder a esas nuevas demandas a través del conocimiento profundo de la Gestión y Eficiencia Energética. Tanto es así que, en el ámbito del Facility Management surge una figura profesional que se está abriendo un espacio propio dentro de la disciplina. Una figura muy focalizada en todo aquello que tiene relación con la gestión de dichos consumos: el Energy Manager.

“Solo se puede mejorar aquello que se puede medir” 

Evidentemente, todas las compañías que buscan abordar ese análisis de consumo energético, pretenden hacerlo de una forma óptima. Para ello, este análisis debe estar basado, sin duda, en una serie de indicadores y variables de medición que pueden ser establecidos a través de la metodología de gestión SMART (Specific, Measurable, Achievable, Realistic, Time-scheduled).

Esta metodología busca la consecución de unos objetivos de mejora a través de la creación y el seguimiento de planes de acción basados en indicadores que permitan responder a, como mínimo, las siguientes preguntas:

  • ¿Dónde consumimos?: edificios, plantas, activos, etc.
  • ¿Cuándo consumimos?: horarios, estacionalidad, relación con climatología, humedad, etc.
  • ¿Cuánto consumimos?: puntas en base a fijación de objetivos.
  • ¿Cómo lo consumimos?: frecuencia, picos de demanda, estacionalidades, etc.
  • ¿Estamos cumpliendo los objetivos de mejora?

Así, para cualquier organización que busque cumplir con las actuales normativas internacionales y optimizar sus costes energéticos, la implantación de una herramienta que responda a esas necesidades es un paso fundamental. Este requerimiento nos conduce, de nuevo, a repasar todas aquellas características imprescindibles que debe tener cualquier solución de Facility Management. Entre ellas, un módulo específico para la gestión de la energía. Como decíamos en otras entradas de este blog, es imprescindible que estas herramientas sepan escuchar a los edificios a través de sensores, o softwares de control de los que disponen los elementos ubicados en territorio, espacios o la misma infraestructura.

La herramienta deberá transformar todos esos datos en información para la gestión y desarrollo de acciones estratégicas, disminuir los costes y permitir a la empresa evolucionar hacia el concepto «Green Company».

 

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