Las empresas comprometidas con el medio ambiente deben optar por implementar soluciones smart para la Gestión y Eficiencia Energética. Dar prioridad a las normativas internacionales en materia energética y optimizar costes asociados, son dos motivos de peso para subirse al carro de la gestión sostenible de los consumos.

La sostenibilidad se ha impuesto como única respuesta posible a la grave crisis ecológica que vive el planeta. Científicos asesores de las Naciones Unidas ya han advertido sobre las consecuencias inminentes del cambio climático. En este sentido, el uso eficiente de la energía y su ahorro es esencial para el desarrollo sostenible.

Esta preocupación también se ha apoderado del mundo empresarial. Debemos cambiar nuestra forma de vida y, ante este desafío, la tecnología se erige como nuestra mejor aliada. Las organizaciones demandan cada vez más herramientas que aporten soluciones para la gestión del consumo energético de sus instalaciones. Optimizar costes, cumplir con las normativas internacionales y conseguir categorías de homologación de infraestructuras, son algunos de los beneficios colaterales de la gestión energética.

¿Qué consumimos?

El Energy Management es el proceso de monitoreo, control y conservación de la energía usada en un edificio u organización. La información recopilada por las herramientas de gestión energética permite a las compañías realizar una gestión proactiva y sistemática de su consumo a partir de indicadores fiables y estandarizados.

Concretamente, las variables se establecen a través de la metodología de gestión SMART (Specific, Measurable, Achievable, Realistic, Time-scheduled). Esta metodología busca la consecución de unos objetivos de mejora a través de la creación y el seguimiento de planes de acción que permitan responder a, como mínimo, las siguientes preguntas: ¿Qué consumimos? ¿Dónde y cuándo lo consumimos? ¿Cómo lo consumimos? ¿Cuánto consumimos?

Las ventajas de gestionar la energía en una organización son:

  • Reducción en los consumos y, en consecuencia, de los costes asociados a los mismos.
  • Ventaja competitiva, en la medida que sitúa a la compañía en un proceso de transición hacia la Green Company.
  • Mejora de la calidad de servicio y de las condiciones de trabajo de los usuarios.
  • Ventajas para la obtención de las principales certificaciones en materia de eficiencia energética. Por ejemplo, la norma ISO 50001 que plantea una gestión basada en la mejora continua de los modelos de consumo y los procesos de producción.
  • Análisis de los costes incurridos y previsión a futuro en base a los consumos históricos.
  • Control de temperatura, humedad y luminosidad de las instalaciones, en función de los parámetros que más se ajusten a su negocio.
  • Generación de informes periódicos o bajo demanda.

Escuchar a los edificios

A través de sensores y softwares de control, una herramienta de Energy Management tiene la capacidad de dialogar con las infraestructuras que gestiona. Toda la información de consumo que obtiene se integra en un único cuadro de mando personalizable para uso exclusivo del Energy Manager (EM). Dichos cuadros agregan la información de forma automática y en tiempo real, de manera que los indicadores de rendimiento están siempre actualizados. Asimismo, y en función de las necesidades de la compañía, los cuadros de mando pueden configurarse a partir de widgets especialmente desarrollados para gestionar diferentes parámetros energéticos.

En definitiva, las herramientas de Energy Management ponen al alcance de las organizaciones todas las funcionalidades necesarias para racionalizar los consumos energéticos y evolucionar hacia el concepto de Green Company. Se trata de un paso fundamental en la estrategia de mejora continua del Facility Management (FM). De hecho, es recomendable incorporar la herramienta dentro de una solución integral para la gestión de servicios e infraestructuras. Es el caso de MeasureONE, el módulo de Eficiencia Energética integrado en el software de FM, ServiceONE

Pasos a seguir

Los requerimientos y las prácticas de consumo sostenible difieren en función de la organización y del sector. De todos modos, las líneas de actuación en términos generales son las siguientes:

Recopilar información y medir el consumo energético

Las herramientas de Energy Management escuchan a los edificios a través de sensores, de diferentes softwares de control y de otras tecnologías. Después transforman en información los datos que los dispositivos facilitan, como el comportamiento energético o los consumos de agua, gas o electricidad. El objetivo es obtener datos a tiempo real para convertirlos en información estratégica.

Identificar oportunidades para ahorrar energía

Se trata de detectar los dispositivos que tienen un mayor consumo y de proponer las medidas correctivas adecuadas para normalizarlo. Asimismo, el análisis exhaustivo permite identificar variaciones bruscas que pueden indicar tanto un mal funcionamiento de los equipos como una avería de la instalación. 

Aplicar las medidas de ahorro

Las herramientas de Energy Management facilitan la integración entre los datos capturados y las variables de toma de decisiones, aportando una total proactividad en cuanto a la generación de actuaciones. Una vez identificadas las medidas oportunas, el siguiente paso natural es actuar. Algunas soluciones implicarán una mayor cooperación de los miembros de la organización mientras que otros se corresponderán con esfuerzos de persuasión y de cambio de hábitos.

Evaluar el progreso y la mejora

La implementación no acaba con las acciones que conforman la estrategia. Para garantizar el éxito de las iniciativas de optimización de energía a largo plazo, es indispensable supervisar su progreso. Los resultados obtenidos durante su monitorización serán de gran ayuda tanto para la implementación de otros procesos similares como para la actualización del mismo.

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