Sin duda uno de los sectores que con más celeridad debe efectuar un giro en su modelo de gestión es el sanitario y muy especialmente el hospitalario. Todos tenemos experiencias o conocemos hospitales que desde el inicio de la restricción económica han ido dando pasos en ese sentido pero ¿en qué dirección deben encaminarse desde ahora?

Centrémonos en el área no médica, es decir, la parte de hostelería y servicios comunes, exactamente en cómo y qué podemos hacer aún más para gestionar mejor, siendo eficiente y sin dañar el servicio:

• Restauración: Dos son las vertientes a destacar, la de los enfermos, normalmente muy controladas por los propios dietistas y expertos en nutrición que siguen unos protocolos marcados por las necesidades médicas, seguramente todavía se pueden mejorar algunos aspectos, pero donde si realmente podemos conseguir metas de más valor es en la otra vertiente, la restauración de los acompañantes. Varios son los frentes que revisar, analizar y seguramente atacar: ¿podemos mejorar el contrato si es externalizado? ¿Podemos crear una central de compras y mejorar los costes con otros centros? ¿Podemos aminorar el gasto en consumos energéticos?

• Lavandería: ¿Hemos protocolizado con criterios de ahorro, pero manteniendo la máxima seguridad sanitaria? ¿Sabemos el ahorro posible revisando sólo si hay que cambiar diariamente las sábanas de las camas en función del tipo de internamiento?

• Limpieza: Dejando de lado quirófanos y áreas delicadas, el servicio que estamos recibiendo es lo necesario … o si hiciéramos una ratio de necesidad sobre real, ¿tendría un resultado excesivo?

• Mantenimiento: Lo estamos atacando como una gestión integral o tenemos varios contratos que supone un encarecimiento del servicio (albañiles, electricistas, pintores, ascensor, extintores …) ¿Se está haciendo trabajo de gestión transversal, con acuerdos de nivel de servicio que mejore la eficiencia y la calidad de los servicios?

• Energía: ¿Podemos tener una mejora? No sólo con tecnología que nos haga más eficientes sino como gestionamos todo en su conjunto y en este punto debemos dar la mano con todas los puntos anteriores – mantenimiento, limpieza y residuos – ya mencionados.

• Tecnología: ¿Estamos realizando las inversiones que se necesitan? ¿Sabemos el ROI de la inversión? ¿Realizamos seguimiento de acuerdo con el contrato? La implementación de una herramienta determinada se está convirtiendo en el objetivo en lugar de ser un complemento y se están gastando más esfuerzos y dinero de los que eran necesarios y se tenían presupuestados.

Estas y otras cuestiones nos las tenemos que plantear cada día, debemos modelizar la búsqueda continuada de la eficiencia. Toda empresa, institución pública o privada … necesita adaptar su gestión según la situación que el mercado o el servicio demanda en cada momento …

Realmente, ¿nos estamos haciendo las preguntas que hay que hacer? Y si nos las hacemos … ¿las estamos respondiendo?

 

Antoni Asensio Olle

Director de Desarollo de Negocio en SII Concatel

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