La empresa moderna debe adaptarse a las cambiantes necesidades de sus clientes. En este nuevo paradigma empresarial, los pilares básicos son la agilidad y la eficacia. La Software Factory ofrece la posibilidad de crear y entregar rápidamente experiencias de software.

Las organizaciones deben desarrollar soluciones tecnológicas capaces de dar respuesta de forma rápida y eficaz a las exigencias del cliente. En un contexto en el que el consumidor está en el centro de todas las decisiones, el software se ha convertido en una herramienta clave para asegurar la competitividad del negocio. Es precisamente esta idea la que da lugar al nacimiento del concepto de Software Factory, basado en la industrialización y la automatización de los procesos de producción.

Hoy en día, para ofrecer mejores experiencias al cliente a una velocidad y escala sin precedentes, las empresas necesitan habilidades, herramientas y procesos totalmente diferentes. Las fábricas de software se rigen por cuatro principios básicos: agilidad, automatización, analítica de la información y seguridad. Es decir, ofrecen una experiencia de calidad, protegen los datos sensibles, responden rápidamente a las necesidades del mercado y crean softwares operativos en cualquier momento y lugar.

Producir software es como fabricar coches

Antes de adoptar nuevos modelos de producción, la fabricación de un único coche llevaba semanas o incluso meses. Todo cambió cuando la industrialización del sector del automóvil condujo a una mayor productividad. Con la ingeniería de software, la posibilidad de aislar ciertas fases del proceso y de automatizar hasta cierto punto las líneas de producción ya es una realidad. En este sentido, se está popularizando la idea que el desarrollo de software también se puede gestionar como una actividad industrial.

La ingeniería de software busca optimizar al máximo el proceso, apostando por la rapidez de entrega del producto final. Cualquier software de calidad pasa por un proceso comúnmente llamado ciclo de vida de desarrollo de software. Por orden cronológico, las diferentes fases que lo componen son: análisis, diseño, desarrollo, pruebas, implementación y mantenimiento. La repetición continuada del procedimiento lleva a los expertos a una comprensión profunda de su funcionamiento. Como consecuencia, es posible llevar a cabo una estandarización de ciertas partes del procedimiento. 

Además, la Software Factory aprovecha el conocimiento adquirido y los activos producidos por proyectos de desarrollo anteriores. A diferencia de otras empresas, las fábricas codifican prácticas comprobadas que pueden ser adoptadas por equipos de proyectos similares.

Beneficios básicos de la Software Factory

Productividad

Muchas actividades de desarrollo de aplicaciones se pueden simplificar y automatizar. Un ejemplo es la reutilización código de software o el uso de metodologías adaptables que permitan reducir el tiempo de lanzamiento del producto final. La automatización reduce el margen de error, libera recursos y aumenta la velocidad de respuesta. En este sentido, la metodología de trabajo de una Software Factory da como resultado un servicio formado por profesionales altamente cualificados a precios muy competitivos. Y por último, pero no por ello menos importante, la capacidad de tercerizar proyectos de desarrollo de software permiten a los trabajadores de la empresa contratante a centrarse en sus respectivas actividades.

Calidad

Facilita a los desarrolladores información sobre prácticas comprobadas. La integración de código reutilizable permite focalizar los esfuerzos en características que serán únicas para cada proyecto. Las aplicaciones desarrolladas utilizando una fábrica de software también se pueden verificar antes de la implementación, asegurando que se sigan las mejores prácticas de fabricación durante su desarrollo.

Habitualmente los test de seguridad y las comprobaciones se corresponden con etapas muy avanzadas del proceso. Esta metodología supone un riesgo para las empresas, que necesitan tener siempre protegidos los activos de información. Las fábricas de software, en cambio, extienden la seguridad de forma integral a través de todo el proceso de creación, fabricación y entrega del producto.

Ahorro

La principal diferencia entre un equipo de desarrollo de software y una fábrica de software es el precio de los servicios prestados. Generalmente, se trata de centros de desarrollo de aplicaciones específicas subcontratados por organizaciones e instituciones. Industrializar la producción de software abarata los costes y reduce el ciclo de desarrollo de soluciones a medida, sobre todo en comparación con los métodos más convencionales.

El ensamblaje de componentes estandarizados de software es una forma avanzada de construir aplicaciones de forma rápida y con menos inversión.

DevOps, entre las metodologías más populares

DevOps es una metodología para la creación de software que se basa en la integración entre desarrolladores software y administradores de sistemas. A través de la automatización de tareas se consigue mantener un flujo continuado de mejoras tecnológicas, así como agilizar la relación entre cliente y compañía. Se trata de una metodología que aboga por un entorno de trabajo totalmente colaborativo que está encajando a la perfección con el concepto de Software Factory

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