Según un informe elaborado por la consultora Accenture, el cibercrimen podría costar a las empresas 5,2 billones de dólares en los próximos cinco años. Los resultados señalan que los sectores más vulnerables a este tipo de injerencias serán el tecnológico, el científico y el automovilístico.

La seguridad de Internet vuelve a estar en el centro del debate empresarial, a raíz del reciente caso Marriot. El pasado mes de noviembre, la famosa cadena hotelera sufrió uno de los mayores ataques informáticos de los últimos tiempos. Los datos facilitados por la misma gerencia hablan de hasta 500 millones de clientes afectados. El robo incluiría desde direcciones postales, números de teléfono y pasaportes, hasta detalles de las tarjetas de crédito.

La confianza en la economía digital se ha visto mermada. Los problemas de seguridad online son cada vez más visibles, debido a la creciente sofisticación de los ciberataques que ya han afectado a empresas e instituciones a nivel global. Esta confianza es fundamental desde el punto de vista de la organización interna de las empresas y, por supuesto, con respecto a las relaciones con sus clientes y/o proveedores.

En el informe elaborado por la multinacional Accenture, se exploran las complejidades y los desafíos a los que se enfrentan las compañías que dependen de Internet. El estudio también concentra sus esfuerzos de análisis en presentar el cibercrimen como un riesgo real para las organizaciones. Tal como afirman el 90% de los encuestados, que consideran que una economía digital fiable es un factor extremadamente crítico para el futuro crecimiento de una organización.

La confianza digital en tela de juicio

El 68% de los CEOs aseguran que la dependencia a Internet de sus compañías está aumentando considerablemente, pero solo el 30% confía en la seguridad de Internet. En su estudio, Accenture calcula que en los próximos cinco años el nivel de fiabilidad disminuirá aún más, alcanzando el 25%. Mientras tanto, la dependencia seguirá aumentando hasta llegar al 100% de las empresas.

Por otro lado, la filtración de datos podría costar 5,2 billones de dólares a las organizaciones, a nivel global y en un período de cinco años. El principal motivo es la incapacidad de las compañías de introducir medidas de protección que se adecuen a un nuevo contexto tecnológico en constante renovación. De hecho, un 59% afirma que Internet es cada vez más inestable y que no están seguros de cómo deben reaccionar.

La industria de alta tecnología, más conocida como high-tech, se enfrenta al riesgo más elevado, con más de 753 mil millones de dólares en riesgo. Seguida de cerca por el sector científico y el automovilístico, con cantidades en juego que rondan los $642 y $505 respectivamente.

La rápida aparición de nuevas tecnologías también está enfrentando a las organizaciones a nuevos desafíos en materia de ciberseguridad. El 79% de los encuestados admite que su empresa está adoptando nuevas tecnologías emergentes de forma desenfrenada, de manera que no son capaces de abordar al mismo ritmo los problemas de ciberseguridad que comportan. En este sentido, el informe destaca que “el auge del Internet de las Cosas ha expandido la superficie de ataque de las redes empresariales de miles de puntos -como dispositivos móviles u ordenadores portátiles- a varios millones”.

¿Qué se puede hacer?

Ante esta situación, el informe concluye que la respuesta debe materializarse en un esfuerzo global organizado, ya que ninguna empresa puede abordar estos retos por su cuenta. Se refiere a aunar esfuerzos para colaborar con otras compañías para prevenir nuevos ataques. Según el director general de Accenture Security España, Xavier Mitxelena, el mejor ejemplo es el de la banca. “En el ámbito de la banca, los entornos de seguridad están colaborando y compartiendo información de riesgos reales desde hace años. Cuando atacan al primero es mejor que el resto lo sepa para que puedan armar una defensa”.

Además, es importante incorporar la seguridad en la arquitectura de negocio. Es decir, la protección de los activos de información debe ser una actividad fundamental de la cadena de valor de la empresa. “Es por este motivo que los CEO deben articular una visión de “seguridad por diseño” desde las primeras etapas de desarrollo”.

Finalmente, el estudio concluye que la comunidad tecnológica debe comprometerse verdaderamente a fortalecer no solo la seguridad de los dispositivos, sino también las redes y los protocolos básicos de Internet. Y, añade, es responsabilidad de los líderes empresariales instar a dicha comunidad a abordar estos problemas.

Escucha activa o cómo asegurar la viabilidad económica de un hotel
Energy Management: Evolución hacia el concepto de Green Company