En los últimos años, y en concreto desde la crisis económica iniciada en 2008, se ha producido un cambio profundo y complejo de alcance mundial de los modelos sociales, económicos, medioambientales, o políticos entre otros, que ha generado nuevas realidades en la vida de las personas y de las ciudades.

Cuestiones como la robotización, la sensorización, la inteligencia, la innovación o la sostenibilidad están cambiando nuestra realidad. La sostenibilidad es un concepto clave; sostenibilidad medioambiental sustentada sobre todo en una sostenibilidad energética que la posibilite; o la sostenibilidad económica de todas las organizaciones, tanto públicas como privadas, fundamentada en criterios como la eficacia y la eficiencia. Las proyecciones poblacionales también nos indican que las ciudades crecerán de forma sustancial en los próximos años, lo que pondrá en crisis su sostenibilidad económica, energética y social.

SMART CITYTodo ello ha coincidido con un desarrollo excepcional de la tecnología, que permite aplicar nuevos modelos de gestión en diferentes ámbitos de negocio: movilidad, industria, transporte, salud, energía, etc., con las TIC como capa encuadernado, y que supondrán una más óptima gestión de las actividades económicas de las empresas y de la industria.

Un cambio que también ha dado paso a un nuevo concepto en la gestión de las ciudades, (lo que llamamos Smart Cities), donde la toma de decisiones deja de hacerse por intuiciones o con una información limitada, para pasar a hacerlo de una manera analítica y estadística, apoyándose en la obtención de una multitud de datos que permiten una mejora sustancial en esta toma de decisiones.

Aun así, la irrupción masiva de la tecnología ha puesto en crisis las estructuras de algunas organizaciones, para las que este nuevo escenario se ha convertido en un obstáculo en vez de una oportunidad de futuro. Este contexto también nos sitúa en la necesidad de gestionar un volumen de información y de su comunicación que era inimaginable hace unos años, en la que conceptos como la transparencia, el posicionamiento de marca, la inmediatez o la participación son claves para entender su magnitud.

Como decíamos antes, las proyecciones indican que, a consecuencia de su incremento en cuanto a tamaño y de su impacto global, el siglo XXI será el siglo de las grandes ciudades y sus ámbitos de influencia, superando a regiones o Estados y convirtiéndolas en las grandes protagonistas de este periodo.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las Administraciones de las Smart Cities?

El equilibrio económico de los modelos y procesos será cada vez más necesario, para asegurar la sostenibilidad de las organizaciones bajo los criterios de eficacia y eficiencia, buscando constantemente la excelencia. Serán necesarias, ante la exigencia de la globalización y de las proyecciones de multiplicación de la información mediante la generación de datos, unas organizaciones que cumplan con los máximos niveles de transparencia y comunicación, haciendo una difusión adecuada de su actividad que les permita posicionarse como marca, y dando respuesta a un concepto clave, con cada vez más protagonismo: la rendición de cuentas. Hay que tener organizaciones preparadas para gestionar con criterio estos datos de manera que se conviertan en valor y no en una colección de información sin ningún sentido.

ADMINSTRACIÓN PÚBLICAEl proceso hacia un modelo energético basado en energías más limpias y económicas es irreversible, ya que debemos cumplir con las exigencias legales de la UE y de otros compromisos globales, y a la vez dar respuesta a una ciudadanía cada vez más concienciada y por un compromiso ético con la sostenibilidad del planeta.

Hay que generar unas nuevas estructuras organizativas y procesos de gestión y de negocio con la máxima optimización, que permitan relacionar las organizaciones con la sociedad mediante el lenguaje y el medio de comunicación adecuado y evitar al máximo las relaciones presenciales, dejando sólo espacio para las realmente necesarias.

Por otra parte, las organizaciones también tendrán que aprender a “trabajar más en equipo” con otras organizaciones que las suplementen o las complementen, para conseguir objetivos cada vez más importantes con garantías de éxito.

Propuestas para afrontar el cambio de paradigma

El primer paso pasa por la gobernabilidad y la dirección de estas organizaciones. Sin una voluntad clara y decidida de implicarse en este proceso desde arriba hacia abajo, cualquier proceso de modernización para adaptarse a este nuevo contexto y retos fracasará.

La complejidad de este nuevo paradigma y los cambios profundos que requiere son de tal magnitud que no se pueden afrontar con acciones cosméticas o superficiales, y por lo tanto exigirán mucho tiempo y mucho esfuerzo. La modernización de las organizaciones requerirá de nuevas estructuras adaptadas a la nueva gestión de las mismas por proyectos (transversal) y no por departamentos (vertical); y de una nueva cultura que pivote en la formación y la información constante, para adaptarse a los nuevos retos.

Será absolutamente indispensable la definición de una estrategia a corto, medio y largo plazo como organización, que permita implementar las soluciones a estos grandes retos según la realidad y la actividad de la misma. Esta estrategia definirá unos objetivos que se alcanzarán mediante la ejecución de acciones concretas.

En la definición estratégica radica el éxito económico de este nuevo modelo de gestión. La definición de objetivos y de las acciones para llevarlos a cabo permitirá hacer frente a la obtención de financiación externa, sobre todo Fondo de Financiación de la UE por el Período 2014-2020 (y también de otros niveles gubernamentales: estatal, autonómicos, etc.) o bien desde el ámbito de la colaboración público-privada (PPP), aprovechando los momentos de oportunidad que se generarán al poder definir un calendario de ejecución de las acciones de los objetivos definidos en la estrategia de la organización.

Xavier Izquierdo Vilavella. Consultor Smart Cities en SII Concatel