La transformación digital es un proceso complejo que requiere de una implementación específica según las capacidades digitales de los empleados. Este es el motivo por el cual se propone un nuevo puesto de trabajo, el mentor digital, con el objetivo de elaborar el plan de aprendizaje idóneo para que la adaptación al nuevo paradigma no vaya en detrimento de la productividad y la competitividad de la empresa.

Un estudio realizado por Adweek ha encuestado a 30 altos ejecutivos para comprender cómo están implementando la tecnología en sus distintas empresas en términos de organización, colaboración, intercambio de datos, marketing y monetización. Y todos coinciden en apuntar que a la hora de transformar a la compañía para adecuarla al nuevo escenario no solo vale con hacer cambios tecnológicos, sino que también hay que modificar la estructura de la empresa y hacer ajustes en la cultura de la misma. Así pues, no se trata solo de implementar nueva tecnología y confiar en que funcionará.

A partir de esta premisa, el informe, que incluye información de marcas como Lego Group, Hilton Worldwide y Deloitte Consulting, se concentra en encontrar el proceso de digitalización idóneo para no perturbar en exceso el funcionamiento interno y así hacer que la adaptación de los empleados al nuevo paradigma no vaya en detrimento de la productividad y la competitividad. He aquí la problemática que más asusta entre los altos ejecutivos, puesto que no todos están dispuestos a valorar a largo plazo la rentabilidad del proceso, aunque comprendan que tarde o temprano su implementación será inevitable.

Hay un miedo razonable: un 90% de las empresas tiene una falta de competencias digitales y este dato supone un lastre que no les ayudará en la transformación digital. El punto de entrada no es nada sencillo, y como solución se propone desarrollar estas capacidades con diferentes seminarios y clases prácticas, lo cual, según uno de los altos ejecutivos encuestados, conllevaría la creación de un nuevo puesto de trabajo, el mentor digital.

Este cargo tendría tres tareas fundamentales:

  • desarrollar un plan de estudio específico en base al grado de conocimientos previos de los empleados de la empresa en cuestión, que él mismo tendría que comprobar previamente;
  • ayudar a los empleados en el día a día con sus nuevos artilugios y sistemas de trabajo, una vez hayan completado los cursos introductorios;
  • y analizar semanalmente los resultados de la transformación tecnológica para detectar las carencias que aún necesitan formación complementaria.

Además, el mentor digital tendría que trabajar a partir de una agenda estratégica que calcule el tiempo necesario para una comprensión efectiva de las nuevas herramientas, con el consecuente objetivo de implementarlas de manera progresiva en los diferentes departamentos de la empresa. Es, pues, el encargado de marcar los tiempos para el correcto desarrollo de este método de aprendizaje.

Las claves de la transformación digital en las empresas son una cuestión candente, y el propósito de este cargo es enriquecer un proceso tan complejo como ineludible. Solo en el entorno laboral se probará su utilidad, pero de entrada se trata de una idea innovadora que no pasará desapercibida.

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