Es necesario insistir en la importancia de la gestión energética por parte de las organizaciones de todo el mundo. Ser consecuentes con el compromiso medioambiental, dar prioridad a las normativas internacionales en materia energética y optimizar costes asociados, son tres motivos de peso para dar un paso más hacia la gestión sostenible de los consumos.

La sostenibilidad se ha impuesto como única respuesta posible a la grave crisis ambiental que vive el planeta. Más allá de las administraciones públicas, la preocupación se ha apoderado también del mundo empresarial, que busca nuevas soluciones para la gestión del consumo energético de sus instalaciones. En este sentido, las herramientas de gestión energética se erigen como las mejores soluciones empresariales para reducir el impacto medioambiental.

¿Qué características debe tener una buena herramienta de gestión energética?

La sostenibilidad es una cualidad que debe tener cualquier organización que quiera ser puntera y competitiva.

 

Las herramientas de gestión energética ponen al alcance de las organizaciones todas las funcionalidades necesarias para racionalizar los consumos energéticos y evolucionar hacia el concepto de Green Company.

IoT y Big Data, claves en el proceso de gestión energética

El buen funcionamiento de una herramienta de gestión energética depende, en gran medida, de su capacidad de comunicación con las infraestructuras. En este sentido, los datos son indispensables y en su recogida, almacenaje y procesamiento son claves los dispositivos IoT y el Big Data.

Los dispositivos IoT son los encargados de la recolección de datos en tiempo real. Desde consumos de agua y luz hasta indicadores de temperatura o humedad, los sensores interconectados son capaces de extraer información sobre cualquier consumo energético de la instalación.

Pero, para ser efectiva, una herramienta de Energy Management debe integrar de forma automática los datos recabados por estos dispositivos en un único cuadro de mando, dividido en diferentes parámetros energéticos y configurable en función de las necesidades de cada organización.

El objetivo final de este proceso es explotar todas estas fuentes de datos para convertirlos en información estratégica que permita monitorizar y optimizar los consumos de energía. Así, el Big Data facilita tanto el almacenaje de datos como su posterior procesamiento, dotando a las empresas de una mayor capacidad de reacción, agilidad y eficiencia en la toma decisiones.

Por todo esto, una buena herramienta de Energy Management debe permitir una gestión proactiva y sistemática de los consumos a partir de indicadores fiables y estandarizados. Y debe responder, como mínimo, las siguientes preguntas: ¿Qué consumimos? ¿Dónde y cuándo lo consumimos? ¿Cómo lo consumimos? ¿Cuánto consumimos?

Con su ayuda, las empresas podrán implantar planes de acción enfocados a consumir menos, reduciendo la huella de carbono y haciéndolas más sostenibles.

Fases de la gestión energética

Recopilar información y medir el consumo energético

Las herramientas de Energy Management escuchan a los edificios a través de sensores y transforman en información estratégica los datos recopilados. De este modo, obtienen gráficas y estadísticas que explican el comportamiento energético del edificio y las prácticas de consumo de agua, gas y electricidad.

Identificar oportunidades para ahorrar energía

Se trata de detectar los dispositivos que tienen un mayor consumo y de proponer las medidas correctivas adecuadas para normalizarlo. El análisis exhaustivo permite identificar variaciones bruscas que pueden indicar tanto un mal funcionamiento de los equipos como una avería de la instalación.

Aplicar las medidas de ahorro

Las herramientas de Energy Management facilitan la integración entre los datos capturados y las variables de toma de decisiones, aportando una total proactividad en cuanto a la generación de actuaciones. Una vez identificadas las medidas oportunas, el siguiente paso natural es actuar. Algunas soluciones implicarán una mayor cooperación de los miembros de la organización mientras que otros se corresponderán con esfuerzos de persuasión y de cambio de hábitos.

Evaluar el progreso y la mejora

La implementación no acaba con las acciones que conforman la estrategia. Para garantizar el éxito de las iniciativas de optimización de energía a largo plazo, es indispensable supervisar su progreso. Los resultados obtenidos durante su monitorización serán de gran ayuda tanto para la implementación de otros procesos similares como para la actualización de los existentes.

Ventajas de una herramienta de Energy Management

  • Reducción en los consumos y de los costes asociados.
  • Mejora de la calidad de servicio y de las condiciones de trabajo de los usuarios.
  • Ventajas para la obtención de las principales certificaciones en materia de eficiencia energética. Por ejemplo, la norma ISO 50001 que plantea una gestión basada en la mejora continua de los modelos de consumo y los procesos de producción.
  • Análisis de los costes incurridos y previsión a futuro en base a los consumos históricos.
  • Control de temperatura, humedad y luminosidad de las instalaciones.
  • Generación de informes periódicos o bajo demanda.
  • Cumplimiento de las normativas nacionales e internacionales en materia energética. Ventaja competitiva, en la medida que sitúa a la compañía en un proceso de transición hacia la empresa verde.