En muchas empresas la oficina ha trascendido los límites de la compañía y el teletrabajo se ha impuesto como respuesta generalizada a la crisis de salud pública que vivimos en todo el mundo. Convertir el trabajo en remoto en una nueva oportunidad para seguir siendo productivos está en nuestras manos y la clave del éxito se encuentra en una correcta gestión del puesto de trabajo, la infraestructura y los empleados.

 

Los últimos acontecimientos relacionados con la emergencia sanitaria han sacado a colación la necesidad de activar los sistemas de teletrabajo. La celeridad con la que todo ha sucedido ha dado lugar a una rápida respuesta del sector empresarial. Para velar por la salud de sus empleados al mismo tiempo que garantizaban la continuidad de la actividad de negocio, las organizaciones han tenido que ofrecer alternativas y nuevas formas de trabajo a distancia.

Para abordar con éxito un proyecto de teletrabajo productivo y seguro, el primer paso de toda empresa debe ser tener en cuenta que la gestión de la tecnología, los cambios en la forma de trabajar y la capacitación de los empleados son retos profundamente relacionados.

Tecnología más allá de la oficina

En el punto de partida de una política de teletrabajo exitosa se encuentran los propios departamentos de IT de las empresas, responsables de garantizar el buen rendimiento de la tecnología y el acceso de todos los usuarios a las herramientas necesarias para el normal desempeño de sus funciones.

Se trata de extender la capacidad de conexión, almacenamiento y seguridad del lugar de trabajo habitual a cualquier otro lugar. Esto es permitir el acceso del usuario a los recursos de la compañía (correo corporativo, documentos, aplicaciones, ficheros, intranet, etc.), capacitándolo para ser productivo donde sea y cuando sea.

El mejor entorno de trabajo en remoto es aquel que en poco se diferencia a la oficina en lo que a prestaciones se refiere. Por este motivo, cualquier empresa debe ser capaz de gestionar a distancia los dispositivos corporativos y garantizar la resolución de incidencias en las mismas condiciones de calidad y agilidad. Para lograrlo, es esencial disponer de técnicos cualificados que puedan atender incidencias y prestaciones en remoto y que eviten que la productividad de los empleados se vea mermada ante cualquier imprevisto.

Salvar las distancias con una colaboración ampliada

Familiarizarse con las herramientas corporativas y de trabajo colaborativo hará las distancias más llevaderas. Porque en tiempos de teletrabajo, fomentar la comunicación entre empleados es vital. Desde soluciones tecnológicas de mensajería instantánea y videollamada hasta entornos colaborativos. Trabajar en abierto, compartir y estar al día de todo es posible con Microsoft Teams, Zoom, GoToMeeting o Confluence, por ejemplo.

Tener un liderazgo flexible y establecer puntos de encuentro entre personas es otra de las buenas prácticas para el trabajo fuera de la oficina. Cuando no se interactúa cara a cara, los empleados deben realizar un sobresfuerzo comunicativo: ser proactivos y hablar diariamente con el resto de los miembros del equipo.

Sobre todo, en lo que a gestión de proyectos se refiere, es necesario agendar videollamadas diarias para sincronizar las tareas y realizar el seguimiento de su evolución. En estos casos, también es recomendable preparar de antemano los temas a abordar, así como establecer una duración máxima de la reunión con el objetivo de optimizar tanto nuestro tiempo como el de nuestros compañeros. El tiempo es oro cuando hablamos de productividad y eficiencia.

¿Cómo abordar la seguridad y la protección de datos?

Si para toda empresa la seguridad es importante, en el caso del teletrabajo se torna fundamental. Fuera de la protección de la oficina, cualquier error puede poner en riesgo información sensible de la compañía. De manera que, el teletrabajo no puede convertirse en una excusa para desatender las normas de seguridad que se llevan a cabo en el puesto de trabajo habitual. Las normas también son vigentes en casa y todos los empleados deben extremar la precaución.

Una red y un equipo seguros son el tándem perfecto para evitar ciberataques y filtraciones de datos. El uso de escritorios remotos y de redes VPN son algunas de las prácticas más extendidas, ya que su implantación equivale a construir un túnel privado entre el dispositivo y el sistema donde el tráfico que se genera mantiene la confidencialidad de la información.
Pero para establecer una base sólida y segura, el esfuerzo debe ir de la mano de la concienciación de toda la plantilla. Cualquier organización debería poner el foco en la formación en ciberseguridad de sus empleados y en el correcto uso de sus equipos y sistemas.

  • Utilizar siempre equipos de la empresa, nunca ordenadores domésticos. Las políticas de seguridad son estrictas en las organizaciones y, en consecuencia, los dispositivos están más preparados con sistemas operativos actualizados y con todas las medidas de seguridad incorporadas.
  • Proteger el acceso a la información mediante la configuración de contraseñas robustas. Puede parecer de lo más básico, pero nunca está de más insistir puesto que las claves simples y cortas son la principal amenaza a la ciberseguridad de las compañías.
  • Evitar la conexión a redes públicas y, en su lugar, usar redes wifi seguras cifradas con contraseña. Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar un experto.
  • Prestar especial atención a los enlaces sospechosos y a las páginas fraudulentas. Las organizaciones expertas en ciberseguridad están reportando un incremento de las campañas de phishing nunca visto hasta el momento. El termino se refiere al tipo de estafa cibernética que se comete suplantando la identidad del remitente y que contiene un enlace o un archivo malicioso. Desconfiar de los mensajes que pidan credenciales privadas y verificar la identidad del remitente es la mejor forma de combatirlos.

A medida que los equipos se vuelven más distribuidos físicamente, las empresas deben reformular la cultura de trabajo, el liderazgo y la tecnología, estableciendo puntos de encuentro entre personas. Pero para teletrabajar siendo productivos también hacen falta habilidades relacionadas con el compromiso, la capacidad de organización y el sentido de la responsabilidad tanto de la empresa como de sus empleados.