Es posible que la llegada del 5G y el enorme impacto que tendrá su despliegue en nuestra sociedad sea la revolución más anunciada de nuestra historia. Pero es ahora cuando esta tecnología pasará de ser un concepto más o menos abstracto a una realidad tangible. La nueva generación de redes móviles traerá velocidades de 20 Gb/s, densidades de conexión de hasta 1 millón de dispositivos por km2 y latencias de hasta 1 milisegundo.

 

Según los expertos, el año 2020 dará el verdadero pistoletazo de salida al despliegue de la quinta generación de redes móviles, cuyas capacidades prometen cambiar la forma en la que nos relacionamos no solo entre nosotros sino también con nuestro entorno. Concretamente, la carrera de fondo empieza ahora y finalizará en 2025 cuando 1,2 billones de conexiones ya utilicen redes de quinta generación.

El 5G nos conecta a todos con todo

Debido a los profundos cambios que ha experimentado, la tecnología móvil que hoy conocemos no tiene mucho de la original. De hecho, la telefonía analógica 1G sólo transmitía voz, mientras que el 2G se convirtió en la primera generación digital y permitía enviar mensajes de texto o SMS. Más recientemente, la 3G supuso la llegada del internet móvil y su evolución, la tecnología 4G, se centró en mejorar la transmisión de datos.

La tecnología 5G, que a largo plazo sustituirá al actual 4G, representa un salto sustancial en lo que a comunicaciones móviles se refiere. Las principales diferencias entre ambas son:

  • Velocidad: El 5G mejorará entre 100 y 1.000 veces la capacidad de red del 4G y, como consecuencia, aumentará exponencialmente la velocidad de transmisión de datos. Incluso los expertos señalan que su capacidad es equiparable a la de redes físicas como la fibra óptica.
  • Latencia: Las redes 5G podrán alcanzar velocidades de latencia de un milisegundo, dato que representa el tiempo de espera entre que envías una petición hasta que recibes el primer bit de respuesta. Alcanzar latencias tan bajas y de alta fiabilidad hará posibles aplicaciones que requieran una capacidad de respuesta casi instantánea como, por ejemplo, el control remoto de un vehículo o de maquinaria industrial.
  • Conectividad: Su capacidad hará posible la conexión simultanea de un millón de dispositivos por kilómetro cuadrado. En este sentido, el 5G desatará un ecosistema masivo de Internet of Things y habilitará el desarrollo de la Smart City y de la Industria 4.0, entre muchas otras innovaciones.

Asimismo, las primeras estimaciones describen una cobertura del 100% y un ahorro energético del 90%.

Una arquitectura de red más flexible

El 5G es una red inteligente capaz de activar estaciones de base a conveniencia en función de la demanda. En otras palabras, el paisaje de las antenas de telefonía será substituido por small cells o microantenas, pequeñas y más cercanas unas de otras. Cada microantena dará servicio a unos pocos dispositivos de manera que generará canales reservados. 

A esta característica técnica se le llama network slicing y hace referencia a la posibilidad de segmentar la red para poder cubrir las necesidades específicas de cada dispositivo conectado, dando prioridad en función de su criticidad y atendiendo siempre el compromiso de calidad y de rendimiento óptimo.

Ante este nuevo escenario, las operadoras de telefonía comercializarán ofertas personalizadas en función de los requisitos específicos de cada consumidor y/o empresa. Así, una misma infraestructura podrá ofrecer, por ejemplo, un canal de baja latencia para servicios de emergencias y otro con una mayor capacidad para transmitir archivos pesados destinado a servicios de vigilancia.

Nueva revolución industrial impulsada digitalmente

Los datos de la Comisión Europea apuntan a beneficios de hasta 62.500 millones de euros anuales en 2025 derivados del despliegue del 5G en tan solo cuatro sectores: automoción, salud, transporte y utilities. De modo que el total de beneficios será todavía más elevado cuando los datos tengan en cuenta la totalidad de los sectores empresariales.

 

La red 5G abre las puertas a una nueva era de conectividad inteligente en la que millones de datos serán generados y transmitidos a cada instante. Pero su importancia también reside en otros aspectos decisivos de la transformación digital.

Lo cierto es que el 5G no sólo beneficiará a los usuarios, sino que sobre todo impactará en el sector empresarial. En este sentido, el IoT es el nicho más prometedor.

Se espera que el despliegue de la red 5G ayude al IoT a alcanzar el potencial que durante largo tiempo se le ha atribuido. Sensores inalámbricos, vehículos autónomos, semáforos inteligentes, wearables, dispositivos domésticos… El aumento drástico de velocidad, su rápida capacidad de respuesta y su flexibilidad facilitarán la recopilación de grandes cantidades de datos, así como su transmisión, procesamiento y análisis en tiempo real. Unido a este concepto destacan otros dos: la Smart City y la Industria 4.0.

Ciudades inteligentes e industrias conectadas

El 5G es indiscutiblemente el estándar sobre el que se construye la Smart City. La irrupción de las redes inteligentes da lugar a un escenario favorable para la gestión y optimización de los sistemas de operación cotidiana de las ciudades.

Gracias al IoT, la recogida y explotación de una cantidad ingente de datos aportará un mayor conocimiento de las ciudades y orientará a las administraciones a la hora de tomar medidas para hacer frente a los desafíos de cada territorio. Optimizar la recogida de residuos, el alumbrado público o incluso las señales de tráfico para que se adapten a las inclemencias del tiempo, al volumen de tráfico o a los flujos de peatones. A grandes rasgos, se trata de utilizar la tecnología para proporcionar a la ciudadanía una mejor calidad de vida.

Por otro lado, la llamada cuarta revolución industrial también será un punto de inflexión para la Industria 4.0, que significará la unión definitiva entre tecnologías físicas y digitales.

En las fábricas se concentran muchas máquinas que trabajan con datos en un mismo espacio. La conectividad y ubicuidad del 5G, por lo tanto, es indispensable, así como también lo son la baja latencia y la alta confiabilidad necesarias para admitir aplicaciones críticas. Asimismo, las fábricas inteligentes utilizarán soluciones IoT para rastrear activos, consolidando sus salas de control y aumentando su funcionalidad analítica mediante la instalación de sistemas de mantenimiento predictivo.

En definitiva, el 5G traerá más velocidad, comunicaciones más fiables y menos tiempo de respuesta, hecho que hará posibles servicios mejorados, una experiencia de usuario mucho más satisfactoria e incluso innovaciones que hasta ahora no eran viables, principalmente por cuestiones de rendimiento.

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