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Facility Management: la importancia de una disciplina aún desconocida

Facility Management: la importancia de una disciplina aún desconocida

¿Qué es el Facility Management?

El Facility Management hace referencia a la gestión de infraestructuras y de los servicios que en ellas se prestan y engloba todas las tareas relacionadas con dicha gestión, desde asegurarse que el aire acondicionado de un edificio funcione de forma eficaz, fiable, segura y legal, hasta asegurarse de que se haga la limpieza del edificio de forma regular o controlar el servicio de los diferentes proveedores. La mayoría de estas tareas, hoy en día, se pueden gestionar a través de la tecnología, normalmente con herramientas de gestión de datos y procesos.

Pese a su evidente importancia e incidencia en la cuenta de resultados de las organizaciones, esta disciplina es todavía una gran desconocida en nuestro país. De hecho, en algunos países el facility management representa la segunda partida de gastos más importante dentro de una empresa (aproximadamente un 30%). Aun así, en España, el esta disciplina no tiene ni mucho menos el desarrollo que tiene en otros países como Estados Unidos o Reino Unido, Holanda, Francia o Alemania.

¿Qué consiguen las empresas con el Facility Management?

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  • Ahorro de costes
  • Aumento de la calidad e imagen percibida
  • Conocimiento del mercado y cartera de proveedores
  • Análisis profundo de las necesidades reales del inmueble y sus servicios
  • Aportar más eficiencia para un mayor bienestar incidiendo positivamente en la imagen de la compañía y reduciendo los costes con operativas optimizadas

 

La tecnología, factor clave para la gestión de infraestructuras

En una sociedad donde las necesidades empresariales cambian a ritmo vertiginoso, surge la necesidad de darles respuesta a su misma velocidad. Y éstas respuestas se consiguen sólo a través la innovación, ofreciéndole al cliente servicios con un alto valor añadido. La clave, pues, está en utilizar la tecnología para diseñar los procesos y las soluciones en función de las necesidades del cliente y del mercado, buscando siempre ofrecer un valor diferencial y sabiéndose adaptar a las exigencias del contexto en el momento adecuado.

¿Qué características necesita la tecnología que acompaña a los Facility Managers en su día a día?

Para resultar óptima y estar alineada con las nuevas tendencias del sector, las herramientas para la gestión de edificios e infraestructuras deben cumplir una serie de características:

Gran capacidad de adaptación: las herramientas para la gestión de infraestructuras y servicios deben estar basadas en una tecnología de soluciones abiertas en cuanto a sistemas, bases de datos, comunicaciones… líderes de mercado de Sistemas de Información, para poder integrar en una sola plataforma a todos los actores implicados en el proceso de gestión de infraestructuras.

Gestión por procesos: a su vez, es importante que la solución disponga de una estructura de gestión modular, configurable, flexible y extremadamente personalizable. De esta forma, podrá ofrecer soluciones personalizadas, basadas en la gestión por procesos. De esta forma se optimizan al máximo los servicios prestados, dando respuesta a las cambiantes demandas que emanan de cada tipo de negocio.tablet-bim-blog

Integración con BIM (Building Information Modeling): Atendiendo a los nuevos retos y necesidades que surgen en el mercado, la herramienta deberá tener la capacidad de integrarse con BIM, una exigencia en la entrega de nuevas estructuras a gestionar.

Servicio de “escucha e interpretación de información”: por último, la solución tecnológica de gestión de infraestructuras que acompañe al Facility Manager debe tener la capacidad de recoger, analizar e interpretar datos de diferentes fuentes, tanto de los propios softwares instalados en el edificio (sensores, contadores…), como de información 2.0, normalmente proveniente de fuentes externas (internet y redes sociales) , transformando estos datos en información estratégica para la toma de decisiones.

Así, la tecnología aportará a la gestión de infraestructuras la innovación que permitirá a las compañías dar un salto cualitativo que supone pasar del dato a la información, y de ésta, a la acción estratégica.

La innovación, una actitud

La innovación es cambio, desarrollo, transformación, progreso. Cuando se habla de innovación empresarial se suele pensar en innovación aplicada a los servicios o productos, pero la verdadera innovación va mucho más allá. La innovación es, pues, una actitud, y el mejor camino para conseguir progresar es entender que el talento es la base que la sustenta. 

Con la irrupción de las nuevas tecnologías en la economía, y del elevado impacto de éstas en los modelos de relación entre todos los actores de la sociedad (empresas, organizaciones, instituciones y personas) se presenta, inevitablemente, un único escenario posible para todas aquellas empresas e instituciones que busquen, al menos, sobrevivir: afrontar la llegada de un nuevo modelo de economía y reenfocar sus estrategias de negocio clásicas.

¿Por qué es tan importante la innovación?

La innovación, supone, evidentemente, una ventaja competitiva frente a otras empresas del mismo sector laboral que no apuestan por ella. Pero no debemos caer en la trampa: la innovación no es un plus de valor añadido. La innovación es una necesidad. Pero, como todo cambio, conlleva riesgos, y el principal problema al que muchas compañías se enfrentan, como hablábamos ya en otro artículo, es el miedo a arriesgar. O el miedo a fracasar.

Convertir los problemas en retos por superar, cambiar la cultura de una organización y saber que hay que empezar por uno mismo son, quizás, algunas de las principales claves para afrontar este nuevo escenario.

Debemos aprender gestionar el miedo al cambio para aprovechar las importantes oportunidades que están surgiendo de manera constante

Por tanto, la innovación va unida a la excelencia empresarial. Pero no podemos pretender alcanzar esa excelencia, esa diferenciación, de la noche a la mañana. La transformación se consigue paso a paso, con objetivos alcanzables y, sobre todo, con talento y una mente abierta a absorber todos los inputs que vienen del mercado. Debemos admitir el fracaso como parte inherente del proceso de innovación, y por tanto, permitir que la gente se arriesgue, que admita cuando las cosas no funcionan, y de esta forma, poder seguir trabajando en el camino correcto.

Es imprescindible disponer de una cultura empresarial adecuada, espacio y ambiente para que se desenvuelva esa cultura, una guía para focalizar el poder creativo y reconocer los logros.

¿Cómo son las empresas innovadoras?

  • Son empresas abiertas: empresas que colaboran y que desarrollan modelos de negocio abiertos. Saben lo que ocurre e invierten energías y dinero en colaborar con todos los stakeholders de su cadena de valor: clientes, proveedores, startups, universidades, socios industriales, etc.  Son los primeros en enterarse de lo que está ocurriendo y en diseñar en consecuencia estrategias que se anticipan al futuro. Son humildes y buscan colaborar porque saben que juntos pueden llegar más lejos.
  • Ponen a sus clientes en el centro: saben lo que el cliente demanda y trabajan por ello. La gran mayoría de estas empresas tiene un mecanismo de escucha activa constante para detectar las necesidades de sus clientes. Estas empresas buscan diseñar experiencias únicas para ellos.
  • Son ágiles y rápidas: son capaces de reducir el “time to market” de un producto drásticamente, aunque sea lanzando prototipos o versiones betas que luego los mismos clientes mejoran hasta llegar al éxito. Implementan metodologías de trabajo que permiten ir más rápido, ya que trabajan por objetivos alcanzables y concretos. Y, lo más importante:  no tienen miedo a fallar.

Smart Cities: el presente y el futuro de las ciudades a través de la tecnología

En los últimos años, y en concreto desde la crisis económica iniciada en 2008, se ha producido un cambio profundo y complejo de alcance mundial de los modelos sociales, económicos, medioambientales, o políticos entre otros, que ha generado nuevas realidades en la vida de las personas y de las ciudades.

Cuestiones como la robotización, la sensorización, la inteligencia, la innovación o la sostenibilidad están cambiando nuestra realidad. La sostenibilidad es un concepto clave; sostenibilidad medioambiental sustentada sobre todo en una sostenibilidad energética que la posibilite; o la sostenibilidad económica de todas las organizaciones, tanto públicas como privadas, fundamentada en criterios como la eficacia y la eficiencia. Las proyecciones poblacionales también nos indican que las ciudades crecerán de forma sustancial en los próximos años, lo que pondrá en crisis su sostenibilidad económica, energética y social.

SMART CITYTodo ello ha coincidido con un desarrollo excepcional de la tecnología, que permite aplicar nuevos modelos de gestión en diferentes ámbitos de negocio: movilidad, industria, transporte, salud, energía, etc., con las TIC como capa encuadernado, y que supondrán una más óptima gestión de las actividades económicas de las empresas y de la industria.

Un cambio que también ha dado paso a un nuevo concepto en la gestión de las ciudades, (lo que llamamos Smart Cities), donde la toma de decisiones deja de hacerse por intuiciones o con una información limitada, para pasar a hacerlo de una manera analítica y estadística, apoyándose en la obtención de una multitud de datos que permiten una mejora sustancial en esta toma de decisiones.

Aun así, la irrupción masiva de la tecnología ha puesto en crisis las estructuras de algunas organizaciones, para las que este nuevo escenario se ha convertido en un obstáculo en vez de una oportunidad de futuro. Este contexto también nos sitúa en la necesidad de gestionar un volumen de información y de su comunicación que era inimaginable hace unos años, en la que conceptos como la transparencia, el posicionamiento de marca, la inmediatez o la participación son claves para entender su magnitud.

Como decíamos antes, las proyecciones indican que, a consecuencia de su incremento en cuanto a tamaño y de su impacto global, el siglo XXI será el siglo de las grandes ciudades y sus ámbitos de influencia, superando a regiones o Estados y convirtiéndolas en las grandes protagonistas de este periodo.

¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan las Administraciones de las Smart Cities?

El equilibrio económico de los modelos y procesos será cada vez más necesario, para asegurar la sostenibilidad de las organizaciones bajo los criterios de eficacia y eficiencia, buscando constantemente la excelencia. Serán necesarias, ante la exigencia de la globalización y de las proyecciones de multiplicación de la información mediante la generación de datos, unas organizaciones que cumplan con los máximos niveles de transparencia y comunicación, haciendo una difusión adecuada de su actividad que les permita posicionarse como marca, y dando respuesta a un concepto clave, con cada vez más protagonismo: la rendición de cuentas. Hay que tener organizaciones preparadas para gestionar con criterio estos datos de manera que se conviertan en valor y no en una colección de información sin ningún sentido.

ADMINSTRACIÓN PÚBLICAEl proceso hacia un modelo energético basado en energías más limpias y económicas es irreversible, ya que debemos cumplir con las exigencias legales de la UE y de otros compromisos globales, y a la vez dar respuesta a una ciudadanía cada vez más concienciada y por un compromiso ético con la sostenibilidad del planeta.

Hay que generar unas nuevas estructuras organizativas y procesos de gestión y de negocio con la máxima optimización, que permitan relacionar las organizaciones con la sociedad mediante el lenguaje y el medio de comunicación adecuado y evitar al máximo las relaciones presenciales, dejando sólo espacio para las realmente necesarias.

Por otra parte, las organizaciones también tendrán que aprender a “trabajar más en equipo” con otras organizaciones que las suplementen o las complementen, para conseguir objetivos cada vez más importantes con garantías de éxito.

Propuestas para afrontar el cambio de paradigma

El primer paso pasa por la gobernabilidad y la dirección de estas organizaciones. Sin una voluntad clara y decidida de implicarse en este proceso desde arriba hacia abajo, cualquier proceso de modernización para adaptarse a este nuevo contexto y retos fracasará.

La complejidad de este nuevo paradigma y los cambios profundos que requiere son de tal magnitud que no se pueden afrontar con acciones cosméticas o superficiales, y por lo tanto exigirán mucho tiempo y mucho esfuerzo. La modernización de las organizaciones requerirá de nuevas estructuras adaptadas a la nueva gestión de las mismas por proyectos (transversal) y no por departamentos (vertical); y de una nueva cultura que pivote en la formación y la información constante, para adaptarse a los nuevos retos.

Será absolutamente indispensable la definición de una estrategia a corto, medio y largo plazo como organización, que permita implementar las soluciones a estos grandes retos según la realidad y la actividad de la misma. Esta estrategia definirá unos objetivos que se alcanzarán mediante la ejecución de acciones concretas.

En la definición estratégica radica el éxito económico de este nuevo modelo de gestión. La definición de objetivos y de las acciones para llevarlos a cabo permitirá hacer frente a la obtención de financiación externa, sobre todo Fondo de Financiación de la UE por el Período 2014-2020 (y también de otros niveles gubernamentales: estatal, autonómicos, etc.) o bien desde el ámbito de la colaboración público-privada (PPP), aprovechando los momentos de oportunidad que se generarán al poder definir un calendario de ejecución de las acciones de los objetivos definidos en la estrategia de la organización.

Xavier Izquierdo Vilavella. Consultor Smart Cities en SII Concatel

“La Transformación Digital no es una tendencia, sino una realidad”

Los procesos de transformación y cambio existen desde siempre en toda actividad humana, y son una parte esencial de la adaptación permanente del ser humano a las nuevas necesidades que la sociedad plantea.

Hoy en día, nuestro entorno cada vez más digitalizado nos lleva a que, de forma casi natural, cuando hablamos de Transformación, tengamos que añadir el concepto “Digital”. Por tanto, la Transformación Digital no es una tendencia, sino una realidad; una realidad que seguirá inexorablemente hacia delante, favorecida por una población cada vez más acostumbrada a la tecnología e impulsada por nuevas generaciones que viven la digitalización. Así pues, la digitalización ha venido para quedarse y toda Transformación debe tenerla presente.

La Transformación Digital en la Empresa

Cuando hablamos del ámbito empresarial, entendemos que la Transformación Digital de cualquier organización es un mecanismo para afrontar eficientemente los cambios inherentes a su actividad. Unos cambios que deben estar basados en una actitud colaborativa de los diferentes agentes involucrados.

La transformación digital es un proceso necesario en todas las empresas actuales si quieren competir en un mercado cada vez más globalizado e interconectado.

Así, gracias a la utilización de los continuos avances tecnológicos, se puede favorecer la ejecución de procesos de innovación necesarios para mejorar el valor de las compañías, y se obtiene una mejor orientación al cliente, ya que existe una mejor comprensión de sus necesidades y hábitos.  Evidentemente, es necesario pensar y dibujar un camino a recorrer, pero siempre teniendo en cuenta que vivimos en un contexto de cambio constante.

Debemos buscar resultados a corto plazo a través de la tecnología, que, aunque es un motor básico del cambio, no es el único. 

La Transformación Digital, un futuro cierto pero arriesgado para las empresas

Si aceptamos que la Transformación Digital es un hecho inexorable, y que la sociedad ya se está transformando digitalmente, entonces el principal riesgo al que se enfrenta una organización que quiera abordarla es llegar tarde.  Es decir, emplear tanto tiempo en diseñar esa transformación, y emprender un proyecto tan complejo y tan costoso, que los beneficios para los usuarios queden diluidos por la espera. Todo ello sin menospreciar el hecho de que la tan esperada transformación puede quedar obsoleta por el ritmo tan acelerado de cambio y transformación en el ámbito tecnológico. Así pues, no sólo hay que transformar digitalmente una organización, sino que hay que hacerlo marcando objetivos a corto plazo, tangibles y alcanzables, dando así pasos constantes hacia la digitalización.  Así pues, para una Transformación Digital alcanzable, se necesitan crear planes de transformación empresarial que sean flexibles a los cambios, acompañados por un cambio de mentalidad y una nueva cultura organizacional.

Eficiencia energética, necesidad clave en la gestión de infraestructuras

Dada la creciente importancia y relevancia que el consumo sostenible tiene en la sociedad hoy en día, la demanda de mercado en cuanto a herramientas para medir y gestionar consumos energéticos se ha multiplicado. Así, las empresas y todo tipo de entidades demandan, cada vez más, herramientas que les ayuden a gestionar sus consumos, tanto para optimizar sus costes, como para cumplir con las normativas que se exigen a nivel europeo.

Por tanto, uno de los objetivos fundamentales para una óptima gestión de infraestructuras es disponer de una herramienta de gestión de infraestructuras que sea capaz de responder a esas nuevas demandas a través del conocimiento profundo de la Gestión y Eficiencia Energética. Tanto es así que, en el ámbito del Facility Management surge una figura profesional que se está abriendo un espacio propio dentro de la disciplina. Una figura muy focalizada en todo aquello que tiene relación con la gestión de dichos consumos: el Energy Manager.

“Solo se puede mejorar aquello que se puede medir” 

Evidentemente, todas las compañías que buscan abordar ese análisis de consumo energético, pretenden hacerlo de una forma óptima. Para ello, este análisis debe estar basado, sin duda, en una serie de indicadores y variables de medición que pueden ser establecidos a través de la metodología de gestión SMART (Specific, Measurable, Achievable, Realistic, Time-scheduled).

Esta metodología busca la consecución de unos objetivos de mejora a través de la creación y el seguimiento de planes de acción basados en indicadores que permitan responder a, como mínimo, las siguientes preguntas:

  • ¿Dónde consumimos?: edificios, plantas, activos, etc.
  • ¿Cuándo consumimos?: horarios, estacionalidad, relación con climatología, humedad, etc.
  • ¿Cuánto consumimos?: puntas en base a fijación de objetivos.
  • ¿Cómo lo consumimos?: frecuencia, picos de demanda, estacionalidades, etc.
  • ¿Estamos cumpliendo los objetivos de mejora?

Así, para cualquier organización que busque cumplir con las actuales normativas internacionales y optimizar sus costes energéticos, la implantación de una herramienta que responda a esas necesidades es un paso fundamental. Este requerimiento nos conduce, de nuevo, a repasar todas aquellas características imprescindibles que debe tener cualquier solución de Facility Management. Entre ellas, un módulo específico para la gestión de la energía. Como decíamos en otras entradas de este blog, es imprescindible que estas herramientas sepan escuchar a los edificios a través de sensores, o softwares de control de los que disponen los elementos ubicados en territorio, espacios o la misma infraestructura.

La herramienta deberá transformar todos esos datos en información para la gestión y desarrollo de acciones estratégicas, disminuir los costes y permitir a la empresa evolucionar hacia el concepto «Green Company».

 

El pronóstico no mejora: las compañías siguen sin cubrir sus vacantes tecnológicas

El déficit de profesionales con conocimientos tecnológicos se ha convertido en un grave problema para avanzar en el proceso de transformación digital de las empresas en nuestro país.

Atraer y retener el talento se ha convertido en uno de los principales retos de las compañías. Cada vez es más evidente la revolución digital a la que nos estamos enfrentando, y que ya está modificando, a pasos agigantados, el mercado de trabajo. Pese a ello, parece que la evolución de la tecnología ha ido mucho más rápida que la formación de nuestros profesionales. Según un informe de Randstad, dos millones de vacantes se quedarán sin cubrir en nuestro país en los próximos cuatro años. Así pues, el déficit de talento se ha convertido en un grave problema para determinados sectores, entre ellos el sector TIC.

¿Estamos preparados para la revolución digital?

Como muchos profesionales afirman, si los españoles estamos, efectivamente, poco formados en materia digital, ¿no debería el sistema educativo abordar estas nuevas necesidades?

Además de un cambio sustancial en los modelos de contratación y trabajo al compás de la expansión de las nuevas tecnologías, es necesario fomentar la curiosidad por éstas desde la infancia, en las televisiones, colegios y otros medios, a fin de conseguir, en pocas generaciones, romper esa barrera.

Según unas declaraciones de Alfonso Jiménez, socio director de la consultora de recursos humanos PeopleMatters en el diario ABC, el año pasado se titularon 4.500 ingenieros informáticos del total de 1.600.000 licenciados que salieron de las universidades españolas. Comenta, además, en dicho medio, que, a su vez está surgiendo una ‘universidad’ paralela de enseñanza digital con centros regulados, pero con muchos otros que están fuera del sistema.

Ante este panorama, la lucha por el talento también impulsa a las compañías a hacer atractiva su marca y a tratar de retener su talento para marcar la diferencia con el resto de competidores.

La confluencia de la oferta y la demanda laboral a través de las TIC

De forma paralela a ese cambio educativo y contextual del que hablamos, algunos expertos proponen soluciones más inmediatas para conseguir una confluencia real entre la oferta y la demanda laboral del mercado de las TIC, que es aprovechar, precisamente, esta revolución digital para conseguir poner en contacto al talento y las empresas.

“L’ocupació a través de les TIC” from CTecno on Vimeo.

Así, algunas start-ups y también grandes multinacionales han presentado al mercado nuevos conceptos laborales. Como vemos en el vídeo anterior, Francesc Font (CEO de Nubelo) explica la gran acogida que ha tenido su iniciativa, que se sirve de las nuevas tecnologías para poner en contacto a empresas y trabajadores técnicos especializados de todo el mundo. Así, la barrera física que supone la residencia de un profesional se esfuma, abriendo un campo infinito de posibilidades laborales, tanto para éstos como para las empresas que los demandan.

Por su parte, el director general de SII Concatel, Joan Carrillo, reafirma y amplía el concepto del anterior ponente, hablando de una posible integración entre la oferta laboral y la movilidad geográfica a través de la tecnología. Comenta, pues, que la integración de diferentes plataformas de economía colaborativa -como puede ser blablacar- con las plataformas de búsqueda de trabajo abriría también las fronteras del empleo, ayudando a personas y empresas a encontrar aquello que están buscando.

Así pues, es innegable que las TIC están cambiando la forma en que la sociedad se relaciona, interactúa, consume y trabaja. No sólo no podemos ignorar esta revolución, sino que debemos sumarnos a ella y aprovechar el infinito abanico de posibilidades que éstas nos brindan.

Employer Branding: un nuevo reto para las compañías

La retención de talento es un concepto que ha sido infravalorado por muchas empresas a lo largo de los años. Pero los tiempos cambian, y los conceptos de negocio también. Cada vez más compañías comprenden que su imagen constituye una de las principales fuentes de beneficios tangibles e intangibles. La retención de talento, pues, va ligada a una realidad, que sería un tipo mercado laboral productivo, equitativo y responsable. Es más, teniendo en cuenta el estado del sector de las TIC en cuanto a oferta y demanda laboral, (se estima que para 2020 se crearán más de 500.000 puestos de trabajo nuevos relacionados con las nuevas tecnologías, y los profesionales serán más bien escasos) esto es más importante que nunca.

A raíz de ello surge un nuevo concepto en el mundo empresarial que está siendo objeto de constante estudio, y que está directamente relacionado con la retención de talento, la productividad y el bienestar de los trabajadores: el Employer Branding

El Employer Branding o fidelización del capital humano es una técnica de marketing aplicada a Recursos Humanos, y se trata de convertir a la compañía en un lugar lo más atractivo posible para los empleados.

Con unos objetivos, una misión y valores claros, estas organizaciones están acometiendo un proceso de transformación cultural que impacta en mejores resultados de negocio. Nicolás Ramillo, Director General de Great Place to Work España.

¿Cómo poner en práctica el Employer Branding en una empresa?

Principalmente, un buen Employer Branding se consigue a través de una buena cultura organizativa de la empresa. No sólo se trata de una estrategia de marketing para quedar bien de cara a la galería, sino que debe (o debería) tener como objetivo principal conseguir la felicidad de los empleados.

Aunque las técnicas y los recursos que la empresa ponga en marcha dependerán directamente de su tamaño, presupuesto y personal especializado, el camino a seguir está claro. Para conseguirlo, hay que empezar por la comunicación interna.  Ésta deberá ser transversal y bidireccional, es decir, de directivos a empleados y de empleados a directivos. Además, la política de Recursos Humanos deberá asegurar un trato responsable entre personas, respetar las legislaciones laborales y de prevención de riesgos vigentes. También es importante velar por la diversidad de edad, sexo y origen en la plantilla. A nivel más concreto, algunas de las principales tácticas que practican las empresas son las siguientes:

  • Plan de carrera: una de las principales demandas de los trabajadores de hoy en día es disponer de la oportunidad de crecer dentro de la empresa e ir adquiriendo nuevos conocimientos y responsabilidades.
  • Beneficios sociales: los hay de muchos tipos. Desde recompensas o incentivos por el buen desempeño laboral a los tickets restaurante o guardería, Team Buildings, etc.
  • Incentivar la creatividad: si la empresa ofrece a los empleados la oportunidad de proponer y desarrollar nuevos proyectos e ideas propias, la motivación aumenta notablemente, e indudablemente esto es positivo para la empresa.

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  • Conciliación y horarios flexibles: trabajar por objetivos, establecer unos horarios flexibles y permitir el trabajo remoto denota confianza en los empleados. El trabajador sabe que se confía en él y lo devuelve con compromiso con los proyectos.
  • Difundir la cultura empresarial fuera de la empresa: esto significa cuidar la comunicación corporativa. Las notas de prensa a los medios sobre un cambio importante que beneficiará mucho a la plantilla, o la publicación de las últimas novedades de la empresa en las propias páginas corporativas, entre otras medidas.
  • Salas temáticas para trabajadores: Algunas empresas habilitan salas temáticas para que sus trabajadores descansen o se inspiren. En éstas podemos encontrar sofás, videojuegos, futbolines, billares, etc.

Así pues, existen ya varias formas de motivar a las empresas para sumarse a esta nueva tendencia: entre ellas, los premios Best place to Work en los que, como indica el nombre en inglés, se premia a las empresas que constituyen el mejor lugar donde trabajar.

El pasado 2017,  el ranking de Great Place to Work España  nos deja algunos nombres conocidos: Adecco, Vodafone, Leroy Merlin o DKV lideran estas listas. Os dejamos un enlace por categorías y número de empleados, por si queréis echarle un vistazo.

El sector TI, sin paro y con muchas perspectivas

Pese a que la tasa de paro de nuestro país sigue siendo una de las más elevadas de la UE, ésta no afecta igual a todos los sectores de mercado; y cuando hablamos del sector TIC, la estadística aboca unos resultados, cuanto menos, sorprendentes.

Durante los pasados trimestres, la tasa de paro en España quedó registrada, según la EPA, cerca del 18%Sin embargo, cuando analizamos estas cifras dentro del sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la estadística arroja unos resultados absolutamente contrarios. El sector TIC es actualmente uno de los poquísimos que puede presumir de contar con pleno empleo y con un futuro aún más esperanzador.

La digitalización del mercado laboral hace que las empresas busquen perfiles altamente tecnológicos, con experiencia internacional, visión estratégica, capacidad analítica y adaptación al cambio

Según un estudio publicado por Randstad Research, el sector de Tecnologías de la Información será uno de los más dinámicos. Este estudio prevé que la digitalización genere 1.250.000 empleos en los próximos cinco años. En este sentido, el mercado laboral sigue demandando desarrolladores y analistas Java y .Net, ingenieros de Telecomunicaciones e Informáticos.

A estos perfiles, hay que sumarles la creciente necesidad de profesionales especializados en SAP, Business Intelligence y Big Data. Los perfiles de desarrollo de aplicaciones, soluciones de movilidad y arquitectos cloud, muy vinculados a la digitalización, también serán muy buscados por las compañías. Por otro lado, el estudio añade que la ciberseguridad será otro de los sectores que impulsarán de forma importante la contratación de trabajadores cualificados.

En cuanto a las habilidades asociadas a los perfiles digitales, destacan la capacidad de adaptación, autonomía, movilidad laboral y dominio del inglés. Además, los profesionales transversales y multidisciplinares serán altamente valorados. La convergencia entre las diferentes aristas de la tecnología, como front, back, infraestructura y telecomunicaciones, hará que siga en aumento la necesidad de atraer perfiles que dominen varias disciplinas en su ámbito.

El talento imprescindible en las organizaciones en los próximos años

Así, el principal reto al que se enfrentan todas las compañías es encontrar al profesional adecuado, ya que es prioritario atraer y retener el talento. En un entorno globalizado y altamente competitivo es imprescindible que las empresas sepan qué buscan los mejores profesionales y ofrecérselo para tenerlos en sus organizaciones.

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