A medida que el software se vuelve cada vez más complejo, las organizaciones se ven obligadas a dar un giro que transforme la forma en la que diseñan, compilan y utilizan sus aplicaciones. Así, la solución más innovadora pasa por la arquitectura de microservicios, los contenedores y los Kubernetes.

 

Arquitectura de microservicios

Los microservicios se adaptan a los requisitos de agilidad, escalabilidad y confiabilidad de aplicaciones modernas en la nube.

 

El desarrollo de cloud ha sacado a colación nuevos desafíos que, poco a poco, están siendo remediados con nuevas e innovadoras soluciones. En este sentido, uno de los retos más importantes a los que ha hecho frente la comunidad tecnológica es al empaquetado, despliegue y distribución de las aplicaciones.

En este contexto, la arquitectura de microservicios ofrece un nuevo enfoque de desarrollo de software basado en la potenciación de la autonomía de cada servicio o funcionalidad. En otras palabras, se trata de dividir la aplicación en sus componentes más pequeños, llamados servicios, para que estos puedan ser mantenidos, ejecutados y distribuidos de forma totalmente independiente.

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A diferencia del enfoque monolítico en el que todo se integra en una única pieza, los microservicios son independientes y se comunican entre sí mediante APIs o recursos HTTP.

Así, mientras las aplicaciones tradicionales se escalan y ejecutan en bloque, los microservicios pueden hacerlo horizontalmente y de forma aislada. Esto significa que su naturaleza autónoma permite, por ejemplo, escalar un área funcional concreta para dar respuesta a un repentino incremento de la demanda de un servicio o evitar que un fallo se propague de una instancia a otra. 

¿Qué aporta una arquitectura de microservicios?

  • Escalabilidad: se adapta con facilidad a las cambiantes necesidades de rendimiento, ya que permite lanzar nuevas instancias y/o eliminar las que ya no son necesarias.
  • Versatilidad: las aplicaciones son más abiertas, ya que los microservicios permiten el uso de diferentes tecnologías y lenguajes. De este modo, es posible seleccionar una u otra tecnología en función de las necesidades de cada servicio.
  • Rapidez de respuesta: una arquitectura de microservicios agiliza los procesos de implementación y actualización de las aplicaciones, gracias a la reducción de los ciclos de desarrollo.
  • Aislamiento de fallos: Al ser independientes, el fallo de un microservicio no compromete la integridad y el buen funcionamiento de los demás. La caída de una instancia puede superarse desplegando rápidamente nuevas instancias.
  • Especialización del equipo: cada microservicio corresponde a un equipo de desarrollo diferente, de manera que ganan en independencia y pueden centrarse en tareas más concretas.

Los desarrolladores apuestan por los contenedores

Los contenedores han transformado drásticamente la manera en que se implementa el software y la manera en que se trabaja con microservicios.

 

Los microservicios están íntimamente ligados al concepto de contenedores. Esto sucede en la medida que los contenedores permiten empaquetar todo lo necesario para que un servicio se ejecute de manera encapsulada dentro de una sola imagen completamente independiente del servidor anfitrión. Es decir, aseguran la disponibilidad del servicio sin importar el sistema operativo en el que este alojado.

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A grandes rasgos, los contenedores reúnen todos aquellos recursos que una aplicación necesita para ser ejecutada con éxito, de manera que al ser transportada a otra máquina pueda seguir funcionando correctamente. En este sentido, podemos afirmar que su principal finalidad es fomentar su ligereza y portabilidad para que puedan transferirse entre diferentes entornos en el menor tiempo posible.  

Para realizar esta tarea, la solución más extendida y aceptada del mercado es Docker. Pero todas sus ventajas se convierten en obstáculos cuando hablamos de aplicaciones que abarcan cientos de contenedores alojados en diferentes hosts. Y es en el esfuerzo por resolver esta cuestión donde podemos situar el auge que han experimentado los Kubernetes en los últimos años.

Kubernetes, líder en el mercado

En los entornos tecnológicos y de desarrollo, cada vez es más habitual oír hablar de Kubernetes. Pero ¿qué son exactamente?

Kubernetes es un orquestador, es decir, un sistema de código abierto pensado para implementar, escalar y administrar aplicaciones en contenedores. Su adopción por parte de los equipos de desarrollo ha crecido exponencialmente hasta convertirse en un estándar para el despliegue de contenedores en el cloud.

Kubernetes trabaja con Pods, un conjunto de contenedores que comparten recursos y que se ejecutan en un mismo anfitrión. El concepto de servicio en Kubernetes se utiliza para agrupar una colección de Pods que realizan una función similar. Así, el secreto de su éxito se encuentra en su capacidad por facilitar el despliegue, la resiliencia y la escalabilidad de las aplicaciones incluso en una estrategia híbrida o multicloud.

¿Cuáles son sus principales ventajas?

  • Orquestación de contenedores alojados en múltiples hosts.
  • Optimización del consumo de los recursos de hardware.
  • Automatización de las implementaciones y actualizaciones.
  • Posibilidad de escalar el número de instancias que se están ejecutando.
  • Autoescalamiento horizontal. Se dimensiona automáticamente el número de Pods en función del uso de los recursos, pero siempre dentro de los límites predefinidos.
  • Compatibilidad con una amplia gama de cargas de trabajo, lenguajes de programación y marcos.
  • Mayor visibilidad gracias a la consulta de estado. Permite identificar el estado de las implentaciones diferenciando entre completadas, en proceso y con fallos.
  • Altamente compatible con el entorno DevOps.

 

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