Dado que vivimos en la era de la digitalización, las carreras TIC han convertido a quien las cursa en un perfil muy buscado. Las previsiones apuntan a un crecimiento todavía más pronunciado en los próximos años y, en esta sociedad digital, las mujeres jugaran un papel decisivo.

 

El sector tecnológico, motor de la economía a nivel mundial, vive una situación de escasez en lo que a falta de talento se refiere. Paradójicamente, y a pesar de las buenas oportunidades de empleo que ofrecen las TIC, la presencia de mujeres sigue siendo insuficiente. Conseguir que las nuevas generaciones de mujeres encuentren en el sector tecnológico su opción de futuro es el nuevo reto por esclarecer. Y para buscar una primera explicación a este fenómeno, debemos preguntarnos qué elementos están operando para desincentivar el interés de las niñas por las TIC. 

El desinterés por las TIC aumenta con la edad

Por cada 1.000 mujeres graduadas en la Unión Europea, tan solo 24 de ellas lo están en campos relacionados con las TIC. Así lo demuestra el informe “Women in Digital Age” que señala la formación como la principal barrera a rebasar para mejorar la presencia de mujeres en el mercado laboral tecnológico.

 

Necesitamos más mujeres formadas en carreras técnicas. Y hacer frente a esta realidad pasa por comprender la importancia de las etapas educativas tempranas y entender que el talento femenino tech está en las escuelas.

Es necesario, por tanto, profundizar en los aspectos relacionados con la construcción del afecto hacia la tecnología. Las investigaciones que han trabajado en esta dirección en los últimos años coinciden en prestar cada vez más atención a las primeras etapas educativas. Según un estudio publicado por la revista Science, a los 6 años las niñas valoran negativamente sus habilidades técnicas. Del estudio “Women in Digital Age” de la Comisión Europea, también se desprende la existencia de una edad crítica en el desarrollo de las vocaciones tecnológicas. Entre los 12 y los 16 años es cuando los estudiantes inician su proceso de orientación vocacional y definen sus gustos, intereses y aptitudes.

La desafección hacia lo tecnológico y lo digital es un proceso que se inicia en la infancia y se cristaliza en la elección de proyectos profesionales en la adolescencia. Por este motivo, cualquier nueva estrategia para potenciar la vocación TIC de las alumnas debería poner el foco en el período comprendido entre los 6 y los 16 años.

La tecnología como la gran desconocida es otro factor que influye de manera directa en su elección de una u otra rama. La creencia de que las TIC no tienen una orientación social, cala hondo. Humanizar y mostrar una visión más amplia de lo tecnológico que refleje de forma más precisa la realidad del sector y de sus aplicaciones puede ayudar a potenciar el interés por la rama TIC e incluso marcar las futuras decisiones de las más jóvenes sobre formación y vida laboral.

La falta de orientación académica y profesional de calidad también provoca indecisión sobre el itinerario a escoger. El desconocimiento de sus salidas laborales y de sus aplicaciones a la sociedad son factores de alto impacto en la toma de decisiones, en este caso de alumnos y alumnas.

Hedy Lamarr, Gladys West y tantas otras

La subrepresentación de la mujer entre el alumnado universitario tiene su fiel reflejo en el profesorado donde, por ejemplo, representan solo el 8% de los docentes que imparte clases de ingeniería

En este sentido, un estudio de Microsoft de 2018 ya revelaba que las chicas con modelos femeninos del ámbito tecnológico muestran un índice de interés en materias TIC que duplica al de aquellas que no conocen ejemplos similares. Concretamente, un 41% frente a un 26%. Este dato es muy significativo en la medida que esta influencia aumenta la confianza de las niñas en sus capacidades y habilidades técnicas y refleja una mayor comprensión sobre lo que significa trabajar en estas áreas de conocimiento.

Conocer a Radia Pearlman, considerada la madre de Internet, y las aportaciones de Gladys West en el desarrollo de los sistemas GPS, así como Hedy Lamarr, Grace Murray Hopper, Fran Allen y tantas otras mujeres que han jugado un papel decisivo en el sector tecnológico. Para las más jóvenes, conocerlas significa tener referentes femeninos y tenerlos puede marcar la diferencia entre desarrollar o no vocación tecnológica.

¿Cómo allanar el camino?

  • Visibilizar a las mujeres del ámbito tecnológico y proyectar referentes femeninos que ayuden a aumentar la confianza de las más jóvenes en sí mismas y en sus habilidades técnicas. Convertir a las mujeres TIC en la norma en lugar de la excepción y crear espacios de networking donde las mujeres sean las protagonistas a modo de catalizador para inspirar, sentar precedentes y crear comunidad.
  • Trabajar en un nuevo enfoque de la tecnología, mucho más cercano a las personas en general y a las mujeres en particular, e insistir en su utilidad social como agente de cambio. Promover una visión de la tecnología como motor de la transformación socioeconómica que vivimos y al profesional TIC como promotor de dicha transformación.
  • Poner en marcha actividades que despierten la curiosidad por la ciencia y la tecnología, así como mejorar su acceso a información de orientación académica y profesional. Hacer más atractiva la tecnología para las alumnas y familiarizarlas desde edades tempranas mediante el contacto con profesionales de la rama STEM. Iniciativas imprescindibles que deben ponerse en marcha desde escuelas, empresas y administraciones.

La innovación no se entiende sin diversidad. Así lo han demostrado muchos estudios que señalan una correlación entre las empresas más equitativos y las más competitivos. Así, romper la brecha de género que supone una alarmante perdida de talento tecnológico es una prioridad para el sector empresarial.

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