La externalización del desarrollo de software es una opción cada vez más utilizada por las empresas que quieren cubrir la falta de competencias tecnológicas de sus negocios. A la hora de contratar un servicio de estas características, es importante valorar cuál de sus modalidades se adapta mejor a nuestras necesidades.

El outsourcing o tercerización es, para cualquier compañía, una decisión estratégica que implica la incorporación de un proveedor externo a su cadena de valor. La delegación de competencias permite a las organizaciones mejorar su rendimiento al centrar sus esfuerzos en las actividades propias de su core business. En el caso concreto del desarrollo de software y de aplicaciones, significa dejar en manos ajenas la conceptualización, el diseño, la implantación y el mantenimiento de soluciones tecnológicas específicas.

En los últimos años, los lenguajes de desarrollo software han evolucionado para dar paso a metodologías cada vez más complejas. Para cubrir estas vacantes, muchas compañías están optando por delegar los servicios de desarrollo a terceros. Según State of Software Development, en 2018 un 52,5% de las empresas encuestadas ya afirmaban haber contratado proyectos de software externos.

En este sentido, existen diferentes tipos de outsourcing en función del lugar donde se encuentra el proveedor de servicios. Si bien es cierto que no existe una opción más o menos adecuada, es importante tener en cuenta las ventajas e inconvenientes que presentan cada una de ellas. A continuación, las definimos para ayudarte a tomar la decisión que mejor se adapte a las necesidades de tu proyecto.

¿Qué significa onshore, offshore y nearshore?

En términos generales, la principal diferencia entre onshore, offshore y nearshore es la distancia que separa la empresa contratante y la contratada. Por ejemplo, en el caso de una firma española:

Onshore: significaría contratar a una empresa de desarrollo de software nacional.
Offshore: supondría asociarse con una compañía asiática o americana.
Nearshore: significaría optar por un proveedor europeo o de un país cercano.

Onshore

La empresa que contrata un desarrollador onshore, en realidad contrata una empresa y/o equipo que trabaja en su mismo país. La ventaja principal de la tercerización de servicios a nivel nacional es la comunicación. Mejor accesibilidad a mayor coste. El hecho de hablar la misma lengua favorece el entendimiento entre las partes. Además, para el proveedor será más fácil integrarse en las rutinas de trabajo del cliente.

Por lo general, se trata de la opción que tiene más éxito en las organizaciones con requisitos legales más estrictos. Las normativas de protección de la propiedad intelectual varían en función del país. En este sentido, optar por un proveedor nearshore asegura al cliente el trabajo dentro del mismo marco legislativo.

La opción onshore también contempla variaciones en si misma, ya que se puede optar por un modelo onsite o offsite. En el primer caso, el empleado o equipo subcontratado trabaja en las dependencias del propio cliente. De este modo, el contratante deberá acondicionar un espacio en su oficina que irá acompañado de otros gastos generales como soporte técnico o material de trabajo.

Offshore

Ya sea gracias al avance de la tecnología para desarrolladores que trabajan de forma remota o a la gran necesidad de desarrollo de softwares de alta calidad, la tendencia offshore está aumentando en los últimos años.

El offshoring se utiliza como sinónimo de deslocalización. Significa dar prioridad a la reducción de costes, optando por empresas situadas en regiones económicamente más asequibles. Habitualmente estas compañías se encuentran en países más lejanos situados en África, Asia o América Latina.

A diferencia del onshore, la externalización de servicios a empresas extranjeras hace emerger la barrera del lenguaje. Se trata de un factor que puede ralentizar el ritmo de trabajo de la empresa. Además, el desajuste cultural puede dañar las relaciones entre equipos si no se trabaja para evitarlo. Por otro lado, el cumplimiento de leyes locales puede ser complejo cuando empresa y proveedor no pertenecen al mismo país.

La diferencia horaria es otro factor decisivo que puede entorpecer el flujo de trabajo. Es probable que la reducción de costes de contratación vaya acompañada de un aumento de la inversión en project management. Cuanto más difícil sea el entendimiento, más necesaria será la gestión entre equipos.

Nearshore

Probablemente el nearshoring es la opción de externalización de software más popular en la actualidad. El principal motivo: combina lo mejor del offshore y del onshore.

También conocida en inglés como in-between choice, representa la asociación con una empresa extranjera localizada en un país cercano (misma zona horaria o parecida). En este caso, se ven potenciadas la comunicación en persona, la comprensión cultural y la construcción de relaciones. Viajar para visitar al equipo es más barato y más rápido, por lo que una colaboración saludable es más fácil de alcanzar.

Buscar un equipo nearshore permite ampliar el horizonte de posibilidades, de manera que es más fácil encontrar equipos bien cualificados. Además, supone una reducción de costes en comparación con un proveedor nacional.